Este año 2017, el día 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, tendrá lugar un Paro Internacional de Mujeres sin precedentes en el que participarán más de 40 países. Con este motivo, hemos querido extraer algunas ideas de esta interesante entrevista realizada por el medio uruguayo ZUR a la escritora, profesora y activista feminista italo-estadounidense Silvia Federici. Esta profesora emérita de la Universidad Hofstra de Nueva York entiende este movimiento histórico como una oportunidad no sólo contra las violencias que se ejercen contra las mujeres, sino como voluntad para construir una sociedad diferente. Considera necesario tener una visión estratégica de lo que intentamos construir y comprender contra qué luchamos: “Es verdaderamente la misma lucha: luchar contra la contaminación, contra el capitalismo, la precarización de la vida y el despojo y luchar contra el patriarcado son momentos diferentes de una misma lucha”, asegura.

Preguntada por las recientes y esperanzadoras manifestaciones de mujeres en EEUU, que se hicieron globales, Silvia Federici considera que la movilización tan fuerte de todos los movimientos sociales, y sobre todo del movimiento de las mujeres no es solamente una necesidad de responder a Trump, sino la expresión de un gran descontento acumulado, porque las situación de las mujeres en todos los niveles, con excepción de una minoría, se ha deteriorado desde hace mucho tiempo, enfrentando una crisis en su vida cotidiana. “Lo que vemos es un gran número de mujeres, y hombres también, cargadas de deudas. Han luchado por entrar a las universidades, como se luchaba en los años setenta, y ahora con la privatización de la educación deben un montón de dinero para poder estudiar. Muchas jóvenes con veinte años no pueden ver cuál va a ser su futuro”, relata.

“Es un movimiento contra la violencia y los abusos institucionales, pero también es voluntad de construir una sociedad diferente”

En opinión de la autora de ‘Calibán y la bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria’, “ésta es una crisis de trabajo, una crisis de falta de tiempo para sí mismas, una crisis de la relación con los otros, es el no tener recursos, no tener tiempo ni acceso a los servicios más fundamentales. Además de enfrentarse continuamente a la violencia, que es violencia individual pero también del Estado, de la policía, en las cárceles, es la militarización de la vida que aquí es cada vez más fuerte. Creo que ahora estos son los elementos que unifican y pueden unificar al movimiento feminista. Es un movimiento contra la violencia y los abusos institucionales, pero también es una manifestación de deseo, de voluntad de construir una sociedad diferente”.

Silvia Federici cree que la decisión de una parte del ‘establishment’ americano de apoyar a Trump ha sido una respuesta a las luchas que ya se estaban dando: “Por ejemplo, la lucha por el aumento del salario mínimo ha involucrado a muchas mujeres muy fuertemente, y siempre se cruzaba con la lucha de los migrantes. Porque son sobre todo las mujeres y las personas migrantes las que tienen salarios muy bajos. También ha crecido un movimiento estudiantil contra la deuda generada por la falta de gratuidad. Es también creciente la movilización contra el control del cuerpo. Por ejemplo, en muchos estados se redujo drásticamente el acceso al aborto. Hoy las mujeres se enfrentan con dificultades en todos los lugares donde están, con cortes en servicios como la educación y la precariedad de la vida, ninguna sabe si tendrá o no trabajo. Sobre todo entre jóvenes y mujeres no se ve qué tipo de futuro se tendrá. También la rabia y la indignación contra estos abusos, la violencia institucional continua, la matanza de la policía sobre los y las jóvenes de color, migrantes, latinos. Entonces, hay un descontento muy fuerte, económico y no económico, porque los dos están conectados. Porque está claro que esta violencia se justifica y se sostiene en la represión y en la precariedad económica”, sostiene.

Dimensión internacional de las luchas: “El sentimiento de ser parte de algo que se está movimiento en muchas partes del mundo”

Esta profesora subraya la importancia de la dimensión internacional de las luchas como la del 8 de marzo: “En las últimas semanas ha sido muy importante ver tantas movilizaciones en todas las ciudades al mismo tiempo, el sentimiento de ser parte de algo que se está moviendo en muchas partes del país y del mundo”. Asegura que “se envía una señal importante, es una posibilidad de compromiso con las nuevas formas de lucha y de organización”. Y desea que “ojalá sea un compromiso para crear redes de comunicación entre mujeres de diverso tipo. Crear un tejido social más fuerte, capaz de resistir a lo que está sucediendo y también empezar a construir nuevas relaciones. Empezar a implementar lo que se viene hablando sobre formas de auto gobernarnos, reclamar el control de nuestra vida, empezar el proceso de no solamente ponernos en contra sino ir definiendo qué tipo de sociedad queremos, cómo vamos a construirla, qué precisamos de inmediato y cuáles son los objetivos del futuro”.

Federici a lo largo de la entrevista insiste en la importancia de “abrir una visión estratégica, no solamente salir a la calle, sino salir a la calle con una visión de lo que deseamos e intentamos construir. Sería una pena si vamos a la calle todas contentas y después regresamos a casa y no se une este momento con la construcción de algo distinto. Por eso es importante no solo demandar a un Estado que no responde, sino comprender contra qué luchamos, que no son personajes. Estos personajes son la expresión de un mal que es el sistema. Comprender lo que está sucediendo a nivel económico, político, ecológico y empezar a hacer las conexiones. Es verdaderamente la misma lucha: luchar contra la contaminación, contra el capitalismo, la precarización de la vida y el despojo y luchar contra el patriarcado son momentos diferentes de una misma lucha. Pienso que esta movilización puede ayudar a crear conciencia sobre la interconexión de estas luchas. Ojalá tengamos la capacidad crear un terreno de unificación entre mujeres distintas”.

Es histórico que se organice algo internacionalmente de forma autónoma sin los recursos y la intervención de la ONU

También resalta que “es importante pensar este momento como un momento histórico, que se organice algo internacionalmente de forma autónoma sin los recursos y la intervención de la ONU. Se han hecho acciones todos los 8 de marzo, pero este año está la dimensión internacional. Esta jornada está reviviendo el sentido del 8 de marzo y dando lugar a un nuevo internacionalismo.

Ante el entusiasmo del paro internacional de mujeres, ZUR planteó a Federici el hecho de que algunas mujeres no podrán parar porque están solas con sus hijos e hijas. Ante lo que ella contestó: “Es claro que solamente algunas podrán hacer el paro porque hay tantas dificultades prácticas para organizar un paro de las mujeres. (…) Justamente, yo pienso que a partir de las dificultades de hacer este paro, de las dificultades de las mujeres que no pueden dejar a sus hijos, es importante comprender cuál es el paso próximo. Porque, ¿qué pasa con estas mujeres que están encarceladas por el trabajo doméstico todos los días y que no tienen a nadie que las pueda ayudar? El paro es un momento de comprensión y de transformación, porque mirando estas dificultades organizativas se puede ver qué necesitamos, qué se puede hacer como cosa urgente”.

Por último, además de reclamar los espacios de las mujeres “crear, desde donde una vive, espacios donde cuidarnos y dar discusiones entre mujeres. Insistir en la capacidad de crear, reclamar el espacio…”, Silvia Federici hizo hincapié en la necesidad de que las mujeres estén más presentes en las luchas contra la guerra: “En estas manifestaciones en Estados Unidos no se le ha dado suficiente atención a la problemática de la guerra. Existe una relación fuerte entre la guerra permanente y la militarización de la vida aquí, por eso es importante esta temática. ¿De qué internacionalismo hablamos si no? Es importante que todos digamos que no se puede excluir a las personas de ningún país, pero también que no se debe bombardear ni destruir la vida en ningún país”.

En el Estado español, este 8 de marzo, más de 36.000 mujeres están invitadas a través de Facebook a participar. En Madrid, ya han manifestado que “juntas y fuertes #NosotrasParamos. Queremos parar en las casas, las calles, las escuelas, universidades, fabricas, tiendas, empresas, es decir, queremos parar en todos aquellos lugares donde nos encontremos para visibilizar que sin nosotras no se mueve el mundo. Parar y alzar la voz contra las violencias que de manera cotidiana se producen contra nosotras, parar para ver que somos muchas y juntas somos fuertes”. Este #8M además de la manifestación, se propone un Paro en tres sentidos: en el empleo, en los cuidados, y en el consumo.