Las más grandes compañías de cárnicos y de lácteos del
mundo podrían superar a Exxon, Shell y BP como los contaminadores
climáticos más grandes del mundo en los próximos decenios. En un momento
en que el planeta debe reducir drásticamente sus emisiones de gases con
efecto de invernadero (GEI), estas corporaciones gigantes de las
proteínas animales globales están impulsando el consumo mediante el
aumento de la producción y las exportaciones. GRAIN y el IATP examinaron
las 35 compañías más grandes del mundo y encontraron que la mayoría de
ellas no está reportando los datos de sus emisiones de GEI y pocas se
han fijado metas con el fin de reducir sus emisiones totales.
Necesitamos con urgencia construir sistemas alimentarios que satisfagan
las necesidades del planeta, los agricultores y los consumidores. Para
hacerlo, debemos romper el poder de los grandes conglomerados
productores de carne y lácteos, y lograr que rindan cuentas por su
inmensa huella climática.

Una nueva investigación de GRAIN y el IATP demuestra que:

  • En su conjunto, las cinco principales corporaciones productoras de
    carne y lácteos del mundo, son actualmente responsables de un mayor
    número de emisiones anuales de gases con efecto de invernadero que
    Exxon, Shell o BP.
  • Para el año 2050 debemos reducir las emisiones globales en 38 mil
    millones de toneladas para limitar el calentamiento global a 1,5 grados
    Celsius. Si todos los demás sectores siguen esta tendencias en tanto las
    industrias productoras de carnes y productos lácteos continúan
    creciendo según lo previsto, el sector ganadero podría dar cuenta de
    hasta el 80% de los GEI permisibles en sólo 32 años.
  • La mayoría de los 35 gigantes productores de carne y productos lácteos
    subregistran o de plano no reportan sus emisiones. Sólo cuatro de ellos
    ofrecen cálculos completos y fidedignos de las emisiones.
  • Catorce de las 35 compañías han anunciado algún tipo de objetivos de
    reducción de emisiones. De éstas, tan sólo seis tienen objetivos que
    incluyen emisiones de la cadena de suministro, aun cuando estas
    emisiones pueden representar hasta el 90% del total de las emisiones.
    Las seis compañías que prometen recortes de emisiones en la cadena de
    suministro están presionando simultáneamente hacia un crecimiento de la
    producción y de las exportaciones, impulsando un aumento en sus
    emisiones globales más allá de su intención de reducir las emisiones por
    kilo de leche o carne producida.

Para evitar la catástrofe climática, debemos reducir la
producción y el consumo de carne y productos lácteos en países
superproductores y superconsumidores, en las poblaciones opulentas en
todo el mundo, y al mismo tiempo apoyar la transición hacia la
agroecología.

Ganancias versus el planeta

Figura 1: Gráfico que presenta el escenario sin cambios donde se quieren mantener el negocio y el de 1.5 °C

Figura 1: Gráfico que presenta el escenario sin cambios donde se quieren mantener el negocio y el de 1.5 °CEl
25 de marzo de 2014, los altos ejecutivos de JBS, la gigante brasilera
productora de carne, estuvieron en Nueva York para celebrar el “Día JBS”
encuentro anual de la compañía, donde anunciaron los resultados
financieros del año. El mayor productor mundial de carne tenía un
mensaje triunfal para Wall Street: El consumo mundial de carne estaba
subiendo y JBS se iba a beneficiar inmensamente de este crecimiento.[1]
La compañía, con sede en Brasil, dijo a sus accionistas que el pilar de
su estrategia era que se proyectaba un aumento del 30% en el consumo
mundial de carne per cápita, pasando, de un máximo de 37 kg por persona
en 1999, a 48 kg para 2030.[2]

Aquél día, JBS olvidó mencionar a sus inversionistas el crítico
problema subyacente en su estrategia de crecimiento: el cambio
climático. Si la producción mundial de carne aumentara a 48 kg per
cápita, sería imposible evitar el aumento de la temperatura global a
niveles peligrosos.[3]
Para poner en perspectiva las cifras de JBS a, un nuevo informe de
Greenpeace considera que el promedio de consumo de carne per cápita debe
bajar a 22 kg en 2030, y luego a 16 kg en 2050, para evitar un cambio
climático peligroso.[4]

En su presentación, JBS no hizo ninguna mención acerca del cambio
climático pero, como con los otros conglomerados mundiales de productos
cárnicos y lácteos, es su deber conocer el impacto climático que
conlleva el aumento de la producción. Hace más de una década, la
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura (FAO) publicó el
primer informe mundial de contabilidad de emisiones de gases con efecto
de invernadero procedentes de la industria de productos cárnicos y
lácteos, en el cual se demostró el papel global del sector pecuario
mundial que exacerba el cambio climático.[5] Algunos estudios posteriores respaldan esta evaluación inicial.[6]
A pesar de estas conclusiones, las más grandes compañías cárnicas y
lácteas siguen comprometidas con niveles de crecimiento que van en total
contradicción con el acuerdo logrado por los gobiernos del mundo en
París en 2015 con el fin de mantener el aumento de la temperatura
mundial “por debajo de 2 grados centígrados (°C)”, con el objetivo de
limitarlo a 1.5 °C.[7]

 Figura 2: Producción total de carne de vacunos, porcinos, aves de corral y carne de ovinos y caprinos, en los años seleccionados. Fuentes: Varias.

Figura 2: Producción total de carne de vacunos, porcinos, aves de
corral y carne de ovinos y caprinos, en los años seleccionados. Fuentes:
Varias. Si queremos alcanzar el objetivo de 1.5 °C, el
total de las emisiones mundiales debe declinar rápidamente de 51
gigatoneladas a 13 gigatoneladas[8] en 2050 (Figura 1).
Si sectores como la energía, el transporte y otros reducen exitosamente
las emisiones en conformidad con los objetivos de París, mientras las
compañías cárnicas y lácteas continúan aumentando su producción, el
sector ganadero representará una porción cada vez más grande de las
emisiones disponibles de GEI de 13 gigatoneladas. En el escenario sin
cambios donde todos quieren seguir con el negocio, el sector ganadero
puede consumir más del 80% del presupuesto, por lo que resulta
virtualmente imposible impedir que la temperatura suba a niveles
peligrosos por encima de 1.5 °C.[9]

En directa contradicción con las perspectivas de un fuerte crecimiento
de JBS, los imperativos del cambio climático exigen una reducción pronta
y significativa de la producción por parte de las más grandes compañías
cárnicas y lácteas del mundo.

Este informe se centra en los más grandes actores de la industria
cárnica y de lácteos. Lo que está en juego es de gran importancia: sin
recortes drásticos en sus emisiones de GEI, el mundo bien podría
fracasar en su intento de evitar un cambio climático catastrófico. Estas
compañías generan no solamente una enorme huella climática —comparable a
las grandes compañías de combustibles fósiles— sino que dominan la
producción de carne y productos de lácteos en aquellos lugares del mundo
donde se presentan excedentes de producción y altos niveles de
sobreconsumo de carne y productos lácteos.[10]
Éstos son los lugares del mundo donde se hace más necesario implementar
abruptas reducciones de emisiones procedentes de la producción de carne
y productos lácteos. Esto incluye las exportaciones que alimentan el
consumo excesivo entre las más opulentos clases medias y altas de los
países en desarrollo.

La huella climática de los grandes productores de carne y lácteos

Figura 3: Crecimiento de la producción láctea, 1950-2050

Figura 3: Crecimiento de la producción láctea, 1950-2050
  A diferencia de sus homólogos en el sector de la energía, las grandes
compañías cárnicas y de lácteos han escapado hasta ahora al escrutinio
público acerca de su impacto en el cambio climático. La falta de
información pública sobre la magnitud de sus huellas de GEI es uno de
los factores que contribuyen a esto. GRAIN y el IATP han examinado los
esfuerzos emprendidos por las 35 compañías más grandes del mundo[11]
productoras de carne de res, cerdo, aves de corral y las compañías de
lácteos, con el fin de cuantificar sus emisiones de GEI. Encontramos que
los datos disponibles públicamente acerca de sus emisiones son
incompletos, incomparables entre compañías o años y, en la mayoría de
los casos, simplemente son inexistentes (Figura 9A).
Tan sólo cuatro compañías —NH Foods (Japón), Nestlé (Suiza),
FrieslandCampina (Países Bajos) y Danone (Francia)— ofrecen cálculos
completos y confiables acerca de las emisiones. Sin embargo, en las
actuales circunstancias, incluso estas cuatro compañías no están
obligadas a reducir sus emisiones. La mayor parte de las compañías que
informan acerca de las emisiones han infravalorado seriamente sus
emisiones y no han incluido en sus cálculos la mayor parte de las
emisiones de su cadena de suministro.

Estas emisiones de la cadena de suministro, que abarcan todo, de la
producción de cultivos para la alimentación animal al metano emitido por
el ganado, generalmente representan del 80% al 90% de las emisiones de
la industria cárnica y láctea.[12]
Sin embargo, las grandes compañías de cárnicos y lácteos tienen la
responsabilidad particular de incluir en su contabilidad estas emisiones
ascendentes de la cadena de suministro. Siendo compañías integradas
verticalmente ejercen un importante control, a menudo directo, sobre sus
cadenas de suministro, incluyendo las unidades de engorda y las
operaciones de procesamiento, los sistemas de agricultura por contrato y
las unidades de producción de piensos. Por ello es imprescindible que
las grandes compañías cárnicas y de lácteos sean consideradas
directamente responsables de las emisiones de la cadena de suministro
ascendente, y se les niegue la posibilidad de trasladar la
responsabilidad (y los costos) a sus proveedores agrícolas o al público.

Cuadro 1: Alcance completo de las emisiones de las industrias cárnica y de productos lácteos

Los cálculos de las emisiones dependen en gran medida de dónde se
establecen los límites del sistema. Para captar correctamente y
cuantificar todas las emisiones de un determinado producto alimenticio o
una corporación, es importante contar todas las emisiones, incluidas
aquellas clasificadas como sigue:

  • Alcance 1: Emisiones directas de las instalaciones de la compañía,
    plantas de procesamiento y maquinaria, ya sea a partir de gas natural o
    de combustión de carbón para producir calor de proceso; algunas
    compañías pueden incluir las emisiones generadas por los sistemas
    digestivos de los animales en las granjas de su propiedad.
  • Alcance 2: Emisiones fuera de sitio, incluyendo las emisiones procedentes de la generación de electricidad.
  • Alcance 3: Emisiones de la “cadena productiva” ascendente y
    descendente, consistentes en las emisiones procedentes del ganado en las
    granjas, el estiércol del ganado, el combustible de la maquinaria
    agrícola, la producción de piensos, la producción de los insumos
    necesarios para producir ese alimento (p. ej., fertilizantes
    nitrogenados), cambios en el uso de la tierra provocados por la
    expansión de pasturas y piensos, más otras fuentes.

El Alcance 3 capta la mayor parte de las emisiones de una determinada
compañía o producto alimentario de los sectores de la carne y los
productos lácteos. Es esencial incluir los Alcances 1, 2 y 3 de las
emisiones si se desea responder significativamente a una pregunta como
“¿Qué cantidad de GEI emite Cargill en la atmósfera por sus procesos de
producción de carne?” Desafortunadamente, la mayor parte de las
compañías sólo reportan evaluaciones limitadas a los Alcances 1 y 2 de
las emisiones.

En ausencia de datos completos y transparentes de las compañías más
grandes, GRAIN y el IATP realizaron cálculos aproximados de las
emisiones procedentes de las divisiones de producción de carne y lácteos
de estas compañías. Para ello utilizamos una nueva metodología para el
cálculo de emisiones y de datos regionales acerca de las emisiones
procedentes de la producción ganadera, desarrollada por la FAO, llamada
Modelo Interactivo de Contabilidad Ambiental para la Ganadería Mundial
(Global Livestock Environmental Assessment Model, GLEAM), combinado con
datos corporativos de los volúmenes de producción disponibles
públicamente (véase el anexo).
Las cifras son estremecedoras: las emisiones combinadas de las cinco
principales compañías están a la par de las de Exxon y
significativamente superiores a las de Shell o BP (Figura 4).
En su conjunto, los 20 principales emisores de industria cárnica y de
lácteos producen más emisiones que muchos países de la OCDE (Figura 5).

Figura 4: Gráfico comparativo de las principales compañías con las compañías de combustibles fósiles;

Figura 4: Gráfico comparativo de las principales compañías con las compañías de combustibles fósiles; ¿Son algunos países y regiones más importantes que otros?

El significado completo de la huella de GEI de estas compañías tan sólo
puede entenderse si consideramos dónde se producen estas emisiones.
Geográficamente hablando, la mayor parte de las emisiones por la
producción de carne y lácteos proviene de un pequeño número de países o
regiones con grandes masas de tierra. Los principales culpables son las
mayores regiones exportadoras de carne y productos lácteos: Estados
Unidos y Canadá; la Unión Europea (UE), Brasil y Argentina; Australia y
Nueva Zelandia. Estas regiones, llamadas por JBS regiones con “excedente
de proteínas”, presentan un excedente de producción y un alto consumo
per cápita de carne y productos lácteos. Estos países representan 43%
del total de las emisiones mundiales de producción de carne y productos
lácteos, aunque tan sólo acogen 15% de la población mundial (Figura 6).[13]
En estos países tienen sus operaciones la mayor parte de las
principales compañías productoras de carne y de productos lácteos (véase
el Recuadro 2).

Otro país clave es la China, actualmente primer emisor de gases con
efecto de invernadero procedentes de la producción de carne y productos
lácteos, después de dos décadas de crecimiento exponencial en el consumo
per cápita, además de las importaciones procedentes de los países con
excedente de proteína y que presentan una concentración de producción
doméstica en manos de unas pocas corporaciones de importancia. La India
es otro país importante en términos de emisiones provenientes de su
creciente sector lácteo. Pero el total de sus emisiones per cápita por
producción de carne y lácteos sigue siendo relativamente bajo en
comparación con la de los países con excedente de proteína. Más aún, el
panorama se complica por las múltiples funciones que cumplen las vacas y
los búfalos para las familias en la India.

Figura 5: Gráfico comparativo de las 20 compañías principales con los países de la OCDE.

Figura 5: Gráfico comparativo de las 20 compañías principales con los países de la OCDE.Para
ilustrar la importancia de las regiones con excedente de proteína y
China, la base de datos de producción, suministro y distribución del
Departamento de Agricultura de Estados Unidos (United States Department
of Agriculture, USDA), proporciona algunas cifras de 2017, alarmantes.[14]
Apenas seis países o entidades supranacionales (Estados Unidos, la UE,
Brasil, Argentina, Australia y China) representan casi 68% de la
producción mundial de carne vacuna. Sin China, los otros cinco países
son responsables de más de 55% de la producción mundial, de los cuales
EU produce la mayor cantidad. Tan sólo tres países (Brasil, Australia y
Estados Unidos) representan casi la mitad (46.5%) de las exportaciones
mundiales, mientras que la adición de las exportaciones de carne de
búfalo de la India eleva el total a cerca del 65% de las exportaciones
mundiales.

En cuanto a la carne de cerdo, la concentración es mucho mayor, puesto
que China, la UE y Estados Unidos producen el 80% del total mundial. La
UE, Estados Unidos, Canadá y Brasil son responsables del 90% de las
exportaciones mundiales, y Estados Unidos y la UE representan casi dos
tercios. Entretanto, sólo cuatro países —Estados Unidos, China, Japón y
México— representan casi 60% de las importaciones mundiales de carne de
cerdo. [15]

Una situación similar existe para la industria avícola, en la cual
Estados Unidos, Brasil, la UE y China representan 61% de la producción
mundial de pollo.[16]
Brasil y Estados Unidos representan por sí solos el 63% de las
exportaciones mundiales. Si se agregan la UE y Tailandia, estas cuatro
fuentes representan el 81% de las exportaciones mundiales.

La producción de lácteos no está menos concentrada. La UE, Estados
Unidos, Nueva Zelanda, Canadá y Australia representan casi la mitad de
la producción lechera mundial (46%). [17]
Si se agrega China, la proporción de la producción mundial se eleva a
casi el 52%. En el caso de las exportaciones, la UE, Estados Unidos y
Nueva Zelanda representan el 80% de las exportaciones de leche en polvo
descremada, mientras que Nueva Zelanda produce el 68% de las
exportaciones de leche en polvo entera.

Considerando todas estas estadísticas, no sorprende que el bloque de
países de “proteína excedente”, más China representen casi dos tercios
de las emisiones globales asociadas a la producción de carne y lácteos. [18] Y las emisiones de estos países están aumentando (Figura 7).
Si se quiere tener alguna posibilidad de limitar el aumento de la
temperatura global a 1.5 °C, deben ser prioritarias las reducciones
significativas de las emisiones procedentes de la producción de carne y
productos lácteos en estos países.

Concentración corporativa en el bloque de exceso de proteína

Figura 6: Porcentaje de emisiones procedentes de la producción de carne y productos lácteos del bloque de países con excedente de proteína, además de China, versus el resto del mundo, en 2017;

Figura
6: Porcentaje de emisiones procedentes de la producción de carne y
productos lácteos del bloque de países con excedente de proteína, además
de China, versus el resto del mundo, en 2017; La
concentración de la producción y las exportaciones mundiales de carne y
productos lácteos en un puñado de países que componen el bloque con
excedente de proteína (además de la China) se agrava por la
concentración de la producción y las exportaciones en manos de un
pequeño número de actores corporativos. En Estados Unidos, tan sólo
cuatro compañías procesan el 75% de la carne de vacuno, el 71% de la
carne de cerdo y más de la mitad del pollo. [19]
En Brasil, tres compañías procesan un tercio de la producción en masa
de carne vacuna del país y una sola empresa, BRF, procesa un tercio de
pollo del país.[20]
En Australia, dos compañías —JBS Australia y Teys Australia— controlan
el procesamiento de carne, seguidas por NH Foods y otras que, con las
cinco mayores, controlan el 57% del procesamiento.[21]
Y tan sólo 15 compañías dominaban el sector cárnico (27 compañías de la
UE) en 2010, con una concentración corporativa mucho más pronunciada a
nivel nacional. Por ejemplo, en 2017, Alemania produjo casi la cuarta
parte de la carne de cerdo de los 28 países de la UE.[22] Sin embargo, tan sólo cuatro compañías −Tönnes, Vion, Westfleisch y Danish Crown− procesan el 64% del cerdo de Alemania.[23]

En la producción láctea, es asombrosa la proporción de exportaciones
mundiales de leche en polvo entera de Nueva Zelanda, en gran medida en
manos de Fonterra que, entre 2015 y 2016 controlaba 84% del consumo de
leche cruda del país. [24]
En segundo nivel (principalmente propiedad de la China), están
surgiendo compañías como A2 y Synlait, como otros actores corporativos
dominantes en Nueva Zelandia.[25]
Cuarenta por ciento del floreciente mercado chino de productos lácteos
está ahora controlado por dos compañías, Yili y Mengniu. [26]

Recuadro 2: La parte de la producción de carne y productos lácteos de las 10 mayores compañías, en sus países de operación

Las 10 mayores compañías de cada sector, cuyas emisiones examinamos,
controlan un porcentaje creciente de la producción mundial de carne y
productos lácteos. Estimamos que, en 2016, estas compañías controlaban
cerca de una cuarta parte del total de la producción mundial de carne y
productos lácteos. [27]
El alcance de su control sobre la producción es, sin embargo, mucho más
pronunciado en los países que presentan excedentes de productores, ya
que es allí donde tiene lugar la mayor parte de sus operaciones.

Las 10 principales compañías productoras de carne operan fuera de los
principales centros de exportación de Argentina, Australia, Brasil,
Canadá, la Unión Europea, Estados Unidos y Uruguay, así como el Japón.
Estas compañías controlan el 37% de la producción en estos países.

Las 10 principales compañías de productos lácteos realizan sus
principales operaciones en la UE y en tan sólo cuatro países: Australia,
Canadá, Nueva Zelandia y Estados Unidos. [28] Juntas, estas compañías representan el 46% de la producción láctea en estos países.

Las 10 principales compañías avícolas realizan sus principales
operaciones en Brasil, China, la Unión Europea, México, Arabia Saudita,
Tailandia y Estados Unidos. Éstas controlan el 47% de la producción de
pollo en estos países.

Y las 10 principales compañías productoras de carne de cerdo realizan
sus operaciones clave en los centros de exportación de Brasil, la UE y
Estados Unidos, donde controlan cerca de un tercio de la producción.
Operan en China, que, de lejos, es el mayor productor de cerdo. Si se
incluye a China en la ecuación, las 10 principales compañías controlan
19% de la producción de carne de cerdo en estos países.

Figura 7: Crecimiento de la producción de los países con exedentes de proteina durante los últimos cinco años.

Figura 7: Crecimiento de la producción de los países con exedentes de proteina durante los últimos cinco años. Irresponsabilidad, pocos objetivos e incluso menos detalles

Cualquier escenario que conduzca la producción mundial de carne y
lácteos, y las emisiones, hacia una meta de 1.5 °C, requiere realizar
reducciones significativas en las emisiones por parte de las principales
compañías productoras de carne y lácteos de los países con exceso de
proteína. A pesar de este imperativo, no existe un sistema integral de
presentación de informes en todo el sector, y no muchas compañías se
comprometieron a reducir las emisiones netas.

Figura 9: Gráfico que presenta los informes de emisiones, donde se
comparan las emisiones según la metodología de las compañías y según las
metodologías GLEAM de FAO y que clasifica las compañías así: a)
compañías que no elaboran informes, b) compañías que presentan informes
según parte de los alcances 1 y 2, c) compañías que presentan informes
según parte de los alcances 1, 2 y 3. De forma similar para los
objetivos.

De las 35 principales compañías de cárnicos y de lácteos, 14 han
anunciado algún tipo de objetivos de reducción de emisiones. Pero de
estas 14, tan sólo 6 cuentan con objetivos integrales que abarquen la
gama total de emisiones asociadas a la producción ganadera. Las ocho
compañías restantes especifican objetivos de reducción que parecen estar
limitados a las emisiones producidas tan sólo por sus operaciones
directas, tales como sus oficinas, plantas de procesamiento, vehículos u
otras actividades comerciales, en lugar de la producción animal y de
pienso. Excluyendo las emisiones procedentes de la cría de animales y de
la producción de alimento, la participación en las emisiones globales
de las compañías procesadoras de carne y productos lácteos puede estar
sub-representada en más de un 80%.[29]

Figura 8: Principales 35 empresas de carne y de lacteos y su sede

Figura 8: Principales 35 empresas de carne y de lacteos y su sede
De las seis compañías que incluyen las emisiones de las cadenas de
suministro en sus objetivos, tan sólo dos han realizado compromisos
sólidos para reducir sus emisiones absolutas. Con sede en Suiza, Nestlé,
la compañía de alimentos más grande del mundo, se ha comprometido a
reducir las emisiones absolutas en un 50% para el año 2050. Danone, la
segunda empresa láctea del mundo en términos de ingresos, parece haber
ido más lejos en la elaboración de informes acerca de las emisiones y la
fijación de metas. Esta sola compañía, entre las 35 principales, se ha
comprometido a alcanzar “cero emisiones netas” para el año 2050 (un
objetivo coherente con el establecido en el acuerdo climático de París).
Estas reducciones se extienden a las emisiones reportadas de los
productos lácteos de su cadena de suministro. Los cálculos de las
emisiones de la cadena de suministro de Danone parecen ser, grosso modo,
compatibles con los cálculos de GRAIN y el IATP.

Figura 9A: Las emisiones que reportan las principales 35 compañías de cárnicos y lácteos. (por volumen)

Figura 9A: Las emisiones que reportan las principales 35 compañías de cárnicos y lácteos. (por volumen)
Pero sigue siendo un problema manifiesto: los compromisos de Nestlé y
Danone son voluntarios. Sin regulaciones legales respaldadas por
sanciones firmes, y en ausencia de sistemas independientes de
supervisión y verificación, poco puede hacerse para lograr que estas
compañías cumplan con su palabra.

Y hay otros problemas de responsabilidad corporativa, empezando con el
plan de acción de Danone. Si Danone estuviese interesada en asumir la
responsabilidad directa de cero emisiones netas para el año 2050,
debería empezar con un plan de negocios incluyendo el recorte de su
producción. Pero Danone planea incrementar su producción. En lugar de
tomar una acción directa, Danone planea aparentemente trasladar la carga
financiera y los riesgos de inversión asociados con las reducciones
necesarias a sus agricultores proveedores. Se espera que estos
agricultores reduzcan sus emisiones por litro de leche, reduciendo así
la intensidad de las emisiones, mientras que sus emisiones absolutas
aumentarán si continúa produciendo más leche de un mayor número de
animales. Otro compromiso de Danone de alcanzar cero emisiones netas
parece consistir en una asignación para emprender cuestionables
programas de compensación (véase más acerca de Danone en el Recuadro 3).

Recuadro 3: Danone

La trayectoria de emisiones propuesta por Danone de 2015 a 2050
implica el aumento de la producción de la empresa (como está implícito
en la línea de la tendencia ascendente de “no hacer nada”, de la Figura
10). Si esta línea es una indicación, la producción de Danone aumentaría
en un 70% entre 2015 y 2030, con un crecimiento similar probablemente
entre 2030 y 2050. Entonces, ¿cómo podría Danone lograr cero emisiones
netas?

Figura 10: Trayectoria de emisiones propuesta por Danone, 2015-2050

Figura 10: Trayectoria de emisiones propuesta por Danone, 2015-2050

Parte del plan de Danone es contrarrestar el dramático aumento de su
producción con una reducción extraordinaria de la intensidad de las
emisiones (es decir, las emisiones por kilogramo de leche) de los
granjeros proveedores de leche. El compromiso de la compañía para el año
2030 requeriría que sus proveedores lograran una reducción de la
intensidad de unos 30, 40 ó 50% (según la mezcla de los productos de
Danone) en tan sólo poco más de una década. La información científica
disponible sugiere que una reducción de tal intensidad en la cadena de
suministro de leche de Danone será difícil de lograr en los próximos 15
años. [30]

Pero incluso, si esta importante reducción en la intensidad de
emisiones fuese lograda de alguna manera, ésta disminuiría las emisiones
absolutas de la compañía tan sólo a la mitad con respecto a 2015. Para
alcanzar su objetivo, el plan de Danone pide compensaciones a través de
un programa separado de “subsistencia” que propone para fijar el carbono
mediante la plantación de árboles y la conversión de pequeñas
explotaciones agrícolas en el Sur Global en “prácticas de agricultura
sostenible”. [31]
Tales compensaciones no pueden equipararse con las reducciones en las
emisiones de Danone. La experiencia práctica con este tipo de
compensaciones que propone Danone, tales como las implementadas en otras
corporaciones”, demuestra que las estrategias de mitigación son
altamente problemáticas. [32]

Sin detalles

Otras compañías del sector cárnico y de los lácteos también cuentan con
planes deficientes. Por ejemplo Fonterra, con sede en Nueva Zelanda, el
mayor exportador mundial de productos lácteos, planea aumentar su
producción en un espectacular 40% en diez años (2015-2025). [33]
La compañía afirma que hará que este crecimiento sea “neutro en
carbono” a través de reducciones de “la intensidad de las emisiones” en
la granja, sin ofrecer detalles acerca de cómo se producirán tales
reducciones. De forma similar, la estadounidense Smithfield Foods, la
mayor productora y exportadora de carne de cerdo y filial de la empresa
de cerdo más grande del mundo, WH Group, se ha comprometido a reducir
las emisiones de gases con efecto de invernadero en sus operaciones en
Estados Unidos en un 25% para el año 2025 (en comparación con la línea
de base de 2010), ofreciendo algunos detalles acerca de cómo se propone
lograr esta reducción.

A partir de un cuidadoso examen de algunos documentos públicos de
Smithfield, la compañía parece estar informando acerca del rango
completo de emisiones de sus productos estadounidenses. Sin embargo,
limitando su compromiso de reducción de emisiones a Estados Unidos, la
compañía excluye una parte significativa de sus emisiones generadas por
su empresa matriz, el Grupo WH, corporación china. Las operaciones
chinas del Grupo WH generaron el 43% de las ganancias del conglomerado
en 2017. [34]
Adicionalmente, el reporte de Smithfield excluye las emisiones
procedentes de las grandes operaciones en Polonia, Rumania y México.

Informes sustancialmente insuficientes e inexistentes

Figura 9B: Informe de emisiones: metodología GLEAM de FAO contra los cálculos de las compañías.

Figura 9B: Informe de emisiones: metodología GLEAM de FAO contra los cálculos de las compañías.
JBS, Tyson y Cargill, no sólo son los tres mayores conglomerados de la
industria cárnica y del sector lácteo y los mayores emisores mundiales,
sino además tienen los más débiles objetivos y metas o carecen de metas
en absoluto. JBS, el mayor procesador de ganado vacuno del mundo, no ha
declarado públicamente los objetivos de reducción de emisiones de la
compañía en su conjunto a mediano o largo plazo. A pesar de que JBS
pretende realizar informes acerca de los Alcances 1, 2 y 3, el total de
sus emisiones reportadas es de un 3% de las calculadas por GRAIN y el
IATP, con base en los volúmenes de producción anual de la empresa (Figura 9B).
La compañía ha excluido de sus cálculos las emisiones de la mayor parte
de su cadena de suministro, o los datos de las emisiones reportadas
públicamente son inexactos. La compañía estadounidense Tyson anunció en
2018 que reduciría sus emisiones de GEI en un 30%, entre 2015 y 2030.
Tyson no informó acerca de las emisiones de su cadena de suministro, ni
tampoco las incluyó en su meta de reducción. [35]
Finalmente, Cargill, la mayor compañía privada de Estados Unidos y el
segundo mayor procesador de carne en el mundo, parece estar siguiendo un
modelo similar al de Tyson: se abstiene igualmente de informar acerca
de las emisiones de la cadena de suministro o no las incluye en sus
objetivos de reducción. La exclusión de estas emisiones de los objetivos
de reducción de emisiones de Cargill es particularmente digna de
mención, dada la admisión de la propia empresa de que éstos “representan
aproximadamente el 90 por ciento de las emisiones de [su] cadena de
valor.” [36]

Crecimiento a cualquier precio

Figura 9C: Objetivos de reducción de emisiones de las 35 principales compañías de cárnicos y lácteos.

Figura 9C: Objetivos de reducción de emisiones de las 35 principales compañías de cárnicos y lácteos.
El único elemento común en esta confusión de promesas corporativas e
inacción frente al cambio climático es un compromiso con el crecimiento.
Tyson espera un crecimiento anual de 3 a 4% en las ventas de carne de
vacuno y aves de corral, mientras Marfrig proyecta un 7.5 a 9.5% de
crecimiento anual para el periodo 2015-2018. [37]
Este objetivo fue fijado antes de la adquisición de la compañía
National Beef, con sede en Estados Unidos, lo que la convierte en la
segunda mayor procesadora de carne del mundo. [38]
Arla, la gigante danesa de los lácteos, proyecta aumentar 2 millones de
kg de leche a su cadena de suministro europea entre 2015 y 2020, un
incremento de 14%.[39]
Como ya se ha mencionado, Fonterra proyecta un impresionante aumento de
40% en su volumen de leche procesada para el periodo 2015-2025.

Muchas de las compañías de cárnicos y lácteos esperan obtener mucho del
crecimiento de sus exportaciones. Jim Lochner, jefe de operaciones de
Tyson Foods, explica la lógica de las corporaciones de la siguiente
manera: “El viejo paradigma es la rentabilidad y la producción
impulsadas por la demanda interna. El nuevo paradigma es que éstas son
impulsadas en gran medida por los costos y las exportaciones de granos”.
[40]

Para asegurar el crecimiento sostenido de las exportaciones, las
compañías recurren a los gobiernos para derribar todo lo que constituya
una barrera al comercio, especialmente negociando nuevos acuerdos
comerciales. Dado que los acuerdos comerciales abren nuevos mercados,
las exportaciones ocupan un mayor porcentaje de la producción total de
los países donde dominan las grandes compañías, por ejemplo la carne de
cerdo en Estados Unidos (Figura 11).

La UE no es una excepción. Mientras que la UE debería estar tomando
decisiones difíciles de cómo reducir el consumo y la producción
industrial de carne y productos lácteos, y apoyar los medios de
subsistencia de los agricultores europeos, en lugar de ello está
negociado numerosos acuerdos comerciales para impulsar sus
exportaciones. Esto incluye el acuerdo de 2017 con Japón, que redujo
drásticamente los aranceles de las importaciones de carne y productos
lácteos procedentes de la UE. “Este acuerdo es positivo para la corona
danesa en todos los sentidos”, afirmó con entusiasmo Jais Valeur,
Gerente general de Danish Crown, mientras espera importantes incrementos
en las exportaciones de carne de cerdo a partir del acuerdo.[41]

El acuerdo de 2010 entre la UE y Corea multiplicó por siete las
exportaciones de queso a la nación asiática. Lo mismo puede decirse de
las exportaciones de carne de vacuno de Estados Unidos a la República de
Corea, las cuales igualmente han aumentado siete veces después de la
firmar del acuerdo en 2007.[42] En
cada caso, estos acuerdos benefician a las grandes compañías y a las
operaciones agrícolas de gran escala, ejerciendo una presión adicional
sobre las pequeñas explotaciones agrícolas para crecer como empresas
mucho más grandes o abandonar la agricultura. Es el caso del sector de
la carne de cerdo canadiense, radicalmente transformado con la firma del
Tratado de Libre Comercio Canadá-Estados Unidos en 1989, con el Tratado
de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) de 1994 y con el Acuerdo
de Marrakech (que creó la Organización Mundial del Comercio u OMC) en
1995. Durante la década posterior a 1999, desaparecieron casi la mitad
de las 30 mil explotaciones de porcino canadiense.[43]
Los datos del censo agrícola de Estados Unidos muestran una tendencia
similar: en 1992, tan sólo 30% de los cerdos fueron criados en granjas
con más de 2 mil animales.[44]
Hacia el año 2004, 80% de todos los cerdos fueron criados en granjas
tan grandes como éstas. Actualmente esa cifra ha aumentado a 97%.[45]

Estas ofertas van en ambas direcciones: el acuerdo comercial de la UE
con los países de Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) es
improbable que ocurra a menos que Europa abra su mercado a la carne
sudamericana.[46]
Bruselas habría aceptado el ingreso de 99 mil toneladas anuales,
adicionales a las 230 mil toneladas que ya importa de la región.[47]
El Tratado de Libre Comercio Canadá–Unión Europea, actualmente en curso
de ratificación, brinda a Cargill y JBS —los dos actores dominantes en
el procesamiento de carne de res y cerdo canadiense— un mayor acceso al
mercado de carne de res y de cerdo de la UE, así como un mayor
compromiso para eliminar las barreras regulatorias para hacer negocios;
el resultado será aumentar las cantidades adicionales de carne en la
UE.[48]

Ni los gobiernos negocian estos acuerdos, ni las compañías que operan
dentro de sus jurisdicciones han hecho ningún intento serio para evaluar
la evidente contradicción entre el crecimiento resultante en la
producción de carne y productos lácteos y las acciones necesarias para
evitar un cambio climático peligroso. En lugar de ello, las compañías y
los gobiernos siguen justificando el crecimiento, invocando con engaños
una reducción insuficiente de la intensidad de las emisiones.

Emisiones imposibles

Las metas de intensidad de las emisiones contabilizan las emisiones en
kilogramo de carne o leche, pero no actúan para frenar el crecimiento de
las emisiones globales de la compañía, las ventas, los volúmenes de
procesamiento, los ingresos o las ganancias. Mientras que la intensidad
puede controlarse o incluso reducirse, las emisiones totales continuarán
aumentando paralelamente a la producción. Es fácil comprender por qué
las corporaciones se centran en la reducción de la intensidad en lugar
de reducir las emisiones totales.

Un enfoque en relación con la intensidad de las emisiones también
proporciona una justificación para las exportaciones. Si Nueva Zelanda
es un productor de leche de menor intensidad de emisiones que China,
según este razonamiento el clima se beneficiaría si China importa leche
de Nueva Zelanda en lugar de producir la suya propia. Este argumento
podría ser esgrimido para reclamar que las barreras comerciales chinas o
los planes de reducción de emisiones nacionales penalizan injustamente a
los productores lácteos de Nueva Zelanda.[49]

La realidad es que China se ha convertido en el basurero de las
principales naciones y regiones exportadoras de productos lácteos,
incluyendo compañías con sede en Nueva Zelanda, Estados Unidos y la UE,
ansiosas por vender sus excedentes de producción. Con la aprobación del
gobierno chino, el exceso de leche en polvo barata, de suero de leche y
otros productos lácteos disponibles en el mercado internacional, se ha
convertido en una ola de alimentos lácteos procesados que está inundando
el mercado chino y desplazando alimentos tradicionales no lácteos,
muchos de ellos ricos en calcio. Dos de los productos lácteos de más
rápido crecimiento en China son la leche para lactantes y el queso
mozzarella para pizzas.[50]
Impulsada por las importaciones baratas, se prevé que entre 2016 y 2026
la demanda de productos lácteos en China crecerá en un 27% y sus
importaciones en un 50%.[51]

Recuadro 4: la influencia empresarial sobre el clima y la política agrícola

Es difícil exagerar la omnipresencia de los grandes ejecutivos de la
industria cárnica y de productos lácteos en los círculos de la política
del gobierno y su correspondiente influencia en la agricultura y en la
política sobre cambio climático. En Estados Unidos, los dos altos
funcionarios nombrados por Trump para lidiar con el cambio climático
—Sonny Perdue, Secretario de Agricultura, y Scott Pruitt, Jefe de la
Agencia de Protección Ambiental— son escépticos frente al cambio
climático y mantienen estrechos lazos con los grupos de presión de la
agroindustria.[52] [53]
Entretanto, como un ejemplo de “puerta giratoria” entre el gobierno y
la agroindustria, el Secretario de Agricultura del presidente Obama, Tom
Vilsack, es ahora gerente general de exportaciones de productos lácteos
de Estados Unidos.[54]

En Brasil, uno de los mayores productores de piensos de cultivos,
Blairo Maggi, ministro de Agricultura, tiene intereses personales en la
expansión de las industrias cárnica y de los lácteos. El año pasado
advirtió públicamente a la FAO no recomendar reducciones en el consumo
de carne en razón del cambio climático.[55]
La influencia de JBS y su gerente general durante los dos gobiernos
precedentes y el actual gobierno de Temer, está bien documentada
actualmente, junto con la corrupción generalizada que ha provocado.[56]

Las “puertas giratorias” y la afianzada captura de la política
gubernamental en los principales países exportadores de excedentes de
proteínas, explican en parte por qué estos gobiernos, en lugar de
liderar la iniciativa de reducción de las emisiones asociadas a la
ganadería, deben tomar medidas concretas para reducir las emisiones de
la agroindustria (pese que a menudo se menciona la mitigación de la
agricultura como parte de sus planes nacionales de cambio climático).[57]
Donde deben hacerlo, como en la estadounidense California, las reglas
del juego están alteradas para incentivar la industria lechera a través
de fondos climáticos.[58]

La influencia política de la industria se extiende al ámbito
internacional, como puede verse en su participación en la Alianza Global
para la Investigación sobre Gases con Efecto de Invernadero en
Agricultura (Global Research Alliance on Agricultural Greenhouse Gases,
GRA), lanzada por Nueva Zelanda en 2009, en los debates acerca del
cambio climático en Copenhague, en un intento por influir en los
resultados en las negociaciones, agrícolas acerca del cambio climático
de la ONU. Los gobiernos del bloque de exceso de proteína en la GRA
estaban apoyando programas científicos centrados en el enfoque de la
“intensidad de las emisiones” enfoque que no ayuda a reducir el
crecimiento de la producción ganadera. Otras iniciativas
internacionales, tales como el Programa mundial para una ganadería
sustentable (Global Agenda on Sustainable Livestock) (de la FAO), busca
construir un consenso mundial en torno a la sustentabilidad de la
ganadería industrial. Entre sus miembros están los grupos de presión de
la industria tales como la Federación Internacional de Industrias de los
Piensos (International Feed Industry Federation, IFIF).[59]
Una forma de medir el alcance de estas iniciativas es el reconocimiento
otorgado a la noción de “intensidad de emisiones” en el último informe
del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático
(Intergovernmental Panel on Climate Change, IPCC).[60]

Los grupos de presión del sector cárnico y de productos lácteos
llamaron la atención de forma negativa para incidir en la FAO, después
de que este organismo de la ONU fuera el primero en publicar sus
conclusiones en cuanto a las emisiones globales de la industria de la
carne y de los productos lácteos en 2006.[61]
“Usted no imagina cuánto fuimos atacados”, dijo el doctor Samuel Jutzi,
entonces director de la División de Producción y Sanidad Animal de la
FAO, describiendo la reacción de la industria frente a sus
conclusiones.[62]
Jutzi afirma que poderosos grupos de presión bloquearon y sabotearon
posteriormente las acciones de su organización con el apoyo de algunos
gobiernos.[63]
La FAO logró finalmente que los grupos de presión de la principal
compañía cárnica y de productos lácteos participaran en una asociación
para reevaluar los datos y el análisis acerca de las emisiones
climáticas.[64]

Los argumentos a favor de la reducción de la intensidad de las
emisiones en ausencia de objetivos para reducir las emisiones totales
del sector ganadero son peligrosos, dado que la reducción de las
emisiones por unidad de alimento es sencillamente inadecuada. Durante el
siglo pasado, los agricultores y las corporaciones redujeron la
intensidad de las emisiones de la producción ganadera y de
procesamiento, pero estas reducciones fueron sobrepasadas por el aumento
en las emisiones absolutas como consecuencia de la duplicación y luego
la cuadruplicación de la producción y del consumo. Estamos emitiendo
menos por kilogramo pero, en general, estamos emitiendo más gases de
efecto invernadero porque estamos produciendo y consumiendo un total de
kilogramos mucho mayor.

Consideremos el caso del pollo. En 2010, el promedio mundial de
emisiones de GEI por kilogramo de pollo eran de un tercio a la mitad de
lo que eran en 1961.]65] Pero
el total de las emisiones de gases con efecto invernadero procedentes
de la producción de pollos en 2010 fue de casi cinco veces superior al
de 1961.]66]
¿Cuál es la razón? La producción global de pollo fue superior —casi 11
veces a la de 1961, o 5 veces superior sobre una base per cápita.[67]
En la medida en que la intensidad de las emisiones estaba cayendo, las
emisiones están aumentando. Incluso teniendo en cuenta el crecimiento de
la población, la persona promedio estaba comendo simplemente más carne
que antes.

Figura 11: Emisiones procedentes de la industria de la carne de res, e intensidad de emisiones (1961-2010)

Figura 11: Emisiones procedentes de la industria de la carne de res, e intensidad de emisiones (1961-2010)
La situación es similar con respecto a la carne de vacuno. Éste es el
problema con los objetivos basados en la intensidad de las emisiones. A
mediano y largo plazo, pueden coexistir con aumentos significativos en
las emisiones globales. Si las reducciones de la intensidad de las
emisiones contribuyen de forma significativa a hacer frente el cambio
climático, éstas deben ser parte de un límite de las emisiones absolutas
y no ser la única solución.

En los próximos años será mayor la contradicción entre el imperativo
corporativo de crecer (y, por lo tanto, centrarse en la intensidad de
las emisiones) versus la urgencia ecológica y social de reducir las
emisiones absolutas. La consideración más importante es que será difícil
que se repitan los grandes logros en la “eficiencia” realizados por la
agricultura industrial del siglo XX, sin grandes impactos ecológicos,
sociales y en la salud.[68]
Aunque existen esfuerzos encaminados a identificar las prácticas de
manejo de las granjas y las nuevas tecnologías, tales como las vacunas o
los aditivos para piensos, que pueden reducir la intensidad de las
emisiones en granjas industriales que suministran a las grandes
compañías productoras de carne y productos lácteos, la ciencia, la
economía y la escalabilidad de estas opciones están lejos de ser
ciertas.[69]
Las expectativas de reducción de la intensidad de las emisiones en un
30, 40 o incluso 50% a corto plazo, en el que algunas de las compañías
cárnicas y de lácteos han arriesgado sus objetivos de reducción de
emisiones, deben considerarse con una saludable dosis de escepticismo.[70]

Lo más seguro es que los agricultores —no las grandes compañías de
suministro— tendrán que asumir los considerables costos, los trámites y
el trabajo implícitos en la implementación de estas prácticas y
tecnologías. Para los animales de estas explotaciones, que ya son
llevados a sus límites biológicos, cualquier esfuerzo para hacerlos más
productivos tenderá a exacerbar los amplios problemas de la salud y el
bienestar de los animales que ya enfrentan.[71]

Recuadro 5: Efectos de la “eficiencia” en los animales, la producción de alimentos y el uso de la tierra [72]

En los últimos 40 años, la producción de leche por vaca es más del doble.[73]
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (European Food Safety
Authority, EFSA) ha llegado a la conclusión de que “la selección
genética para una alta producción de leche es el principal factor
causante de un pobre bienestar, en particular de los problemas de salud
de las vacas lecheras.”[74]
Después de sólo tres o cuatro lactancias, muchas vacas ya no son
capaces de producir suficiente leche y son sacrificadas de forma
prematura.

La selección genética es ampliamente utilizada por la industria
ganadera para llevar a los animales a un crecimiento más rápido y de
mayor rendimiento, con efectos desastrosos en la salud y el bienestar de
los animales. Los pollos han sido criados para alcanzar su peso de
sacrificio unas dos veces más rápido que hace 40 años, y sus piernas no
pueden mantener el ritmo con el rápido crecimiento del cuerpo. Como
resultado, muchos pollos sufren dolorosos y a veces agobiantes
trastornos en las piernas.[75] [76]
La alta productividad de la gallina ponedora moderna le provoca
osteoporosis, con un considerable riesgo de fracturas. Las gallinas
pueden sufrir estas fracturas durante varios meses mientras que están
poniendo huevos, o más de 24 horas si la fractura ocurre cuando se
retiran de las jaulas y son transportadas al matadero (dependiendo de la
duración del viaje y la espera antes del sacrificio).[77]

Adicionalmente, la “eficacia” de la ganadería
intensiva es un mito que depende de la alimentación comestible para
humanos a base de cereales para animales que los convierte muy
ineficientemente en carne y leche. Por cada 100 calorías de alimento
para animales a base de cereales, tan sólo 17 a 30 calorías entran en la
cadena alimentaria humana como carne.[78] [79] La conversión de proteína del grano en carne y leche es igualmente pobre.[80] Los expertos describen el uso de cereales para piensos animales como “asombrosamente ineficaz”[81] y “un uso muy ineficiente de la tierra para producir alimentos”.[82]
La FAO advierte además que el uso de cereales como alimento animal
podría amenazar la seguridad alimentaria, reduciendo el grano disponible
para el consumo humano.[83]

Cómo salimos de aquí

Existen varias opciones posibles para llevar las emisiones procedentes
de la producción de carne y productos lácteos a niveles compatibles con
los esfuerzos mundiales por evitar un cambio climático peligroso. Sin
embargo, todas ellas requieren implementar reducciones significativas en
la producción y el consumo de carne y de productos lácteos en los
países sobreconsumidores y sobreproductores. Sólo la reducción, tanto en
la producción como en el consumo, en Estados Unidos, la Unión Europea,
Australia, Nueva Zelanda y Brasil, podrá permitir recortes drásticos en
las emisiones globales. Otros países también deben mantener la
producción y el consumo a niveles moderados per cápita, en consonancia
con sus necesidades nutricionales y los objetivos del Acuerdo de París
de limitar el calentamiento global a 1.5 °C.

Los niveles de producción industrial actual no pueden sostenerse, ni
los modelos de crecimiento de la producción de carne y lácteos pueden
permanecer inalterados. La paradoja del modelo de negocio corporativo
basado en altas tasas de crecimiento anual versus el urgente imperativo
del clima para reducir la producción de carne y los lácteos, y el
consumo en los países ricos y las poblaciones, es insostenible.

Para los agricultores, el crecimiento de los grandes productores de
carne y lácteos sigue produciendo un desastre. En Europa y en América
del Norte, los relativamente pocos pequeños y medianos productores que
no son arrasados por las políticas agrícolas sesgadas a favor de la
agroindustria, a menudo se encuentran atrapados en el injusto régimen de
suministro impuesto por estas compañías, con un acceso limitado a otros
compradores.[84]
En países como Kenya, China, India o Brasil, los pequeños productores
de ganado están siendo expulsados de sus tierras para dar espacio a la
expansión de las operaciones agrícolas industriales. En muchos países
del África subsahariana, ellos simplemente no pueden competir con la
producción subsidiada de la carne y los productos lácteos, vendidos a
precios ruinosos en sus mercados.

Si se garantizan mercados estables y
precios decentes, los agricultores pueden y deben suministrar cantidades
moderadas de carne y leche en los sistemas alimentarios locales. Pero
ellos no disfrutan de estas condiciones. Y en lugar de tener que
soportar los costos de la intensificación de sus emisiones para proteger
los programas de crecimiento de las grandes compañías de carne y
productos lácteos, los agricultores pueden, con el apoyo de programas
públicos, asumir prácticas agroecológicas y sistemas agrícolas mixtos
que pueden reducir las emisiones y la huella ecológica global de sus
explotaciones, así como proporcionar mejores condiciones de vida para
los animales.[85]

Los consumidores tampoco se benefician de una producción corporativa de
carne y productos lácteos baratos. La sobreproducción y el consumo
excesivo de carne y productos lácteos representan una amenaza importante
para la salud pública, no sólo como los principales responsables del
cáncer, la obesidad, la diabetes, la alta presión arterial y otros
problemas de salud, sino además porque las granjas industriales se han
convertido en la principal fuente de resistencia a los antibióticos y
enfermedades altamente patógenas. Muchos consumidores intentan abordar
estos problemas, tomando para ello decisiones dietéticas específicas.
Pero esto, por sí solo, es una solución limitada. Debemos unir esfuerzos
para corregir el sistema alimentario de manera que pueda proveer a
todos con cantidades moderadas de alta calidad de carne y productos
lácteos, de manera que respete a las personas, a los animales y al
planeta.

Los trabajadores también necesitan salir de las condiciones represivas
de las modernas fábricas de producción de carne y lácteos. Esta
industria es uno de las más peligrosas y que menos protegen a los
trabajadores, y atraen a algunas de las poblaciones más marginadas. Los
trabajadores están obligados a sacrificar y procesar cientos de animales
por hora, por míseros salarios y en condiciones difíciles.[86]
Si queremos frenar las cosas, reducir la escala, centrarnos en la
calidad y restablecer el cuidado y tradición del comercio, el
procesamiento de carne y de los productos lácteos puede permitirse una
vez más buenos empleos y trabajo digno.

Figura 12: Las 35 principales compañías de cárnicos y lácteos (por volumen y su cálculo de emisiones utilizando la metodología GLEAM/FAO.

Figura
12: Las 35 principales compañías de cárnicos y lácteos (por volumen y
su cálculo de emisiones utilizando la metodología GLEAM/FAO.
La carne y los productos lácteos baratos terminan teniendo un elevado
costo. La realidad es que muchas de las grandes compañías productoras de
carne y productos lácteos pueden producirlos porque pagan
insuficientemente a agricultores y trabajadores, ignoran el bienestar de
los animales, externalizan los daños que causan a la salud pública y al
planeta, y también porque reciben un subsidio indirecto de los
contribuyentes en forma de precio financiado por el gobierno que permite
mantener el grano barato.[87]
Es hora de redirigir las enormes subvenciones y otros gastos públicos
que apoyan actualmente a los grandes conglomerados cárnicos y de
productos lácteos hacia sistemas agrícolas y alimentarios locales
capaces de cuidar a las personas y al planeta.

No vamos a lograr transformar de forma radical nuestro sistema
alimentario sin luchar contra las grandes compañías cárnicas y de
productos lácteos. Son actores poderosos, con profundas conexiones
políticas, trabajando mano a mano con los gobiernos para proteger sus
intereses (véase el Recuadro 4).
Romper su control requerirá de un gran movimiento colectivo de
agricultores, trabajadores y consumidores. Este movimiento se ha venido
construyendo durante algún tiempo, y ha luchado por superar el poder
político de las corporaciones. El cambio climático nos presenta un
urgente desafío a la organización de nuestros esfuerzos.

Darrin Qualman realizó importantes investigaciones de antecedentes
para la realización de este informe. Agradecemos su importante
contribución.

Agradecemos, en especial, a la Fundación Heinrich Böll, la
Fundación Rockefeller Brothers y a la Greater Kansas Community
Foundation por el apoyo a la producción de esta publicación. 

_____________________________________________________________________________

Para profundizar

Anexos:


1 JBS, JBS Day New York, 4Q13 and 2013 Results Presentation, 25 de marzo de 2014. Http://jbss.infoinvest.com.br/enu/2892/JBSDayNY_4Q13_eng.pdf

2 JBS, “JBS Day Transcription – 2013 and 4Q13 results”, 25 de marzo de 2014. Https://docslide.com.br/documents/jbs-day-transcription-2013-and-4q13-results.html

3
Para un buen resumen de literatura revisada por pares, que asocia el
aumento del consumo de ganado con un cambio climático catastrófico,
véase Kim, B., Neff, R., Santo, R. & Vigorito, J. “The importance of
reducing animal product consumption and wasted food in mitigating
catastrophic climate change,” Baltimore, MD: Johns Hopkins Center for a
Livable Future, 2015. https://www.jhsph.edu/research/centers-and-institutes/johns-hopkins-center-for-a-livable-future/_pdf/research/clf_reports/2015-12-07e-role-of-diet-food-waste-in-cc-targets.pdf

Las cifras de crecimiento citadas por JBS se basan en los datos
proporcionados por la Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación acerca del aumento de la producción de
carne de vacuno, cerdo, aves de corral y carne ovina, datos que
constituyen también la base de las proyecciones de las emisiones
presentadas en la Figura 1 del presente informe.

4 Greenpeace International, “Less is more: Reducing meat and dairy for a healthier life and planet,” 2018. http://www.greenpeace.org/livestock_vision.

5 FAO, “Livestock’s Long Shadow: Environmental Issues and Options”, 29 de noviembre de 2006. Http://www.fao.org/3/a-a0701e.pdf

6
P.J. Gerber et al. “Tackling climate change through livestock – A
global assessment of emissions and mitigation opportunities,” FAO, 2013.
Http://www.fao.org/docrep/018/i3437e/i3437e.pdf

7
“El objetivo central del Acuerdo de París es fortalecer la respuesta
mundial frente a la amenaza del cambio climático, manteniendo un aumento
de la temperatura mundial en este siglo muy por debajo de 2 °C, por
encima de los niveles pre-industriales y continuar los esfuerzos para
limitar aún más el aumento de temperatura hasta hacia 1.5 °C.” https://unfccc.int/process-and-meetings/the-paris-agreement/the-paris-agreement

8 1 gigatonelada = 1 mil millones de toneladas

9
Aquí nos referimos a un presupuesto basado en la cantidad acumulada de
emisiones de gases de efecto invernadero permitidas durante un periodo
de tiempo para mantener los aumentos promedio de la temperatura global
dentro de 1.5 °C.

10
Con base en las emisiones de las compañías de productos de ganadería,
incluyendo las emisiones de los sistemas de ganadería y los sistemas de
combustibles fósiles que incluyen las emisiones finales.

11 En términos de volumen de producción.

12
P.J. Gerber et al. “Tackling climate change through livestock – A
global assessment of emissions and mitigation opportunities,” FAO, 2013.
http://www.fao.org/docrep/018/i3437e/i3437e.pdf

13
Estas cifras se basan en los volúmenes de producción de carne de
vacuno, cerdo, aves de corral (pollos de engorda) y leche en 2017. Los
volúmenes de producción nacional y mundial son de USDA FAS. Las
emisiones se calculan utilizando los promedios regionales de la
intensidad de las emisiones determinados por la FAO GLEAM. La referencia
de JBS es del “JBS Day Transcription – 2013 and 4Q13 results”: https://docslide.com.br/documents/jbs-day-transcription-2013-and-4q13-results.html

14
Lo datos de producción y exportación de carne de vacuno, cerdo, aves de
corral y productos lácteos de la producción y las exportaciones en esta
sección se derivan de la producción, suministro y base de datos de
distribución (Principales países por productos), accedida en: https://apps.fas.usda.gov/psdonline/app/index.html#/app/topCountriesByCommodity

15
México es un gran importador, en parte debido a que el Tratado de Libre
Comercio de América del Norte creó un sistema integrado en la cadena de
producción en todo el continente que requiere que los animales o sus
partes sean comercializados y procesados a través de Estados Unidos y
México.

16
Cuando los datos se refieren al “pollo”, de trata de la producción de
carne de pollo, excluyendo otras aves de corral, tales como pavo o
gallinas ponedoras.

17
El total de la producción de leche (líquido que utilizamos como agente
para la producción de lácteos) de estos países asciende a 48.67% de la
producción mundial. Cifras son obtenidas de USDA FAS PS&D.

18
Partiendo de los volúmenes de producción de carne de vacuno, cerdo,
aves de corral (pollos de engorda) y leche para 2017. Los volúmenes de
producción nacional y mundial son de USDA FAS. Las emisiones fueron
calculadas utilizando los promedios regionales de la intensidad de
emisiones determinados por la FAO GLEAM.

19
Philip Howard, “Corporate concentration in global meat processing: the
role of government subsidies,” (documento de trabajo, Departamento de
Sostenibilidad Comunitaria (Department of Community Sustainability), de
la Universidad Estatal de Michigan,
https://philhoward.net/2017/06/21/consolidation-in-global-meat-processing/,
septiembre de 2017.

20
Cálculos elaborados por GRAIN/IATP, basados en datos de USDA por país y
volúmenes equivalentes al peso en canal de carne, determinados por
informes de la empresa sobre los volúmenes de sacrificio y factores de
conversión de peso de la FAO. El volumen de carne de pollo se basa en el
peso de los pollos sacrificados. Hemos utilizado los informes de la
compañía para calcular que el 86% de la producción de carne de vacuno
reportada por JBS en América Latina está en Brasil; 80% de Marfrig; y el
80% de Minerva.

21
Australian Competition and Consumer Commission, ACCC), “Cattle and Beef
Market Study—Final Report, p. 29, marzo de 2017. www.accc.au.gov

22 Comisión Europea, Observatorio del mercado de carne de cerdo, 17 de mayo de 2018: https://ec.europa.eu/agriculture/sites/agriculture/files/market-observatory/meat/pigmeat/doc/slaughterings-eu_en.pdf Total UE28 .
La producción de carne de cerdo (en miles de toneladas sacrificadas)
ascendió a un total de 23 mil 311, de los cuales Alemania produjo 5 mil
455.

23
ISN – Interessengemeinschaft der Schweinehalter Deutschlands e.V.,
“Marktanteile der deutschen Schweineschlachtbetriebe 2017”, abril de
2018:
https://www.agrarheute.com/media/2018-04/tabellen_und_grafiken_zum_isn_schlachthofranking_2017.pdf

24 Coriolis et al., “The Investor’s Guide to New Zealand’s Dairy Industry 2017,” junio de 2017. http://www.mbie.govt.nz/info-services/sectors-industries/food-beverage/documents-image-library/folder-2017-investors-guides/investors-guide-to-the-new-zealand-diary-industry-2017.pdf

25 Ibid

26 USDA-ERS, “China Dairy Supply and Demand”, pág. 7, diciembre de 2017. Https://www.ersusda.gov/webdocs/publications/86231/ldpm-282-01.pdf?v=43084

27
Con base en un informe de la compañía sobre los volúmenes de
producción, recopilados por GRAIN/IATP y datos de USDA FAS sobre
producción mundial.

28
Con base en un informe de la compañía, estimamos que tan sólo 6% del
total de la producción lechera de las 10 principales compañías se
produce fuera de Australia, Canadá, la Unión Europea, Nueva Zelanda y
Estados Unidos.

29
P.J. Gerber et al. “Tackling climate change through livestock – A
global assessment of emissions and mitigation opportunities,” FAO, 2013:
http://www.fao.org/docrep/018/i3437e/i3437e.pdf

30
Las fuentes de abastecimiento de Danone provienen en su mayor parte de
granjas donde el ganado lechero ya es moderadamente productivo (aprox. 4
mil kg de leche por vaca y año). El fomento de oportunidades de
reducción de la intensidad de las emisiones está limitado una vez que
las vacas son moderadamente productivas. Véase Gerber, Pierre Theun
Vellinga, Carolyn Opio y Henning Steinfeld, “Productivity Gains and
Greenhouse Gas Emissions Intensity in Dairy Systems.” Livestock Science
139, núms. 1 y 2, julio de 2011. Este estudio concluye que las
reducciones de emisiones de nivel superior en la lechería europea se
encuentran en el rango de 14 a 26%. Véase S.J. Gerssen-Gondelach et al.,
“Intensification pathways for beef and dairy cattle production systems:
Impacts on GHG emissions, land occupation and land use change.”
Agriculture, Ecosystems & Environment, vol. 240, vol. 240. Http://dx.doi.org/10.1016/j.agee.2017.02.012.
Las limitaciones de las estrategias de mitigación en los Países Bajos
se evalúan en Theun Velling et al., “Effectiveness of climate change
mitigation options considering the amount of meat produced in dairy
systems,” Agricultural Systems, vol. 162, mayo de 2018. Https://doi.org/10.1016/j.agsy.2018.01.026

31 Véase el sitio de Livelihoods Funds: http://www.livelihoods.eu/l3f/

32 Véase FERN, “Unearned credit: Why aviation industry forest offsets are doomed to fail,” noviembre de 2017. Http://fern.org/sites/default/files/news-pdf/Unearned%20Credit_0.pdf ;
WRM y Re:Common, “Rio Tinto’s biodiversity offset in Madagascar –
Double landgrab in the name of biodiversity?,” abril de 2016. Http://wrm.org.uy/books-and-briefings/rio-tintos-biodiversity-offset-in-madagascar-double-landgrab-in-the-name-of-biodiversity/

33
En una presentación a inversionistas realizada en 2017, Fonterra indicó
que su ambición para el año 2025 era producir 30 millones de litros al
año (equivalente a 31.050,000 TM), un aumento de 40% con relación al
volumen de 2015. Véase Fonterra, Investor Day presentación (Presentación
al inversionista), p. 72, febrero de 2017.

34
En 2017, El Grupo WH generó el 43.1% de sus beneficios operativos
“subyacente” provenientes de China, en comparación con el 49.6%
provenientes de Estados Unidos. En 2016, la empresa generó el 46% de sus
ganancias procedentes de China. Fuente: Grupo WH 2017, marzo de 2018. Http://webcast.openbriefing.com/0288_FY2017_ENG/ ; y Resultados anuales de 2016, marzo de 2017.

35 Véase el sitio web de Tyson: https://www.tysonsustainability.com/environment/energy-and-emissions.php

36 Véase el sitio web de Cargill. https://www.cargill.com/story/cargill-sets-new-goal-to-address-climate-change

37 Tyson, Investor presentation, mayo de 2014. http://s1.q4cdn.com/900108309/files/doc_presentations/2014/TSN%20Investor%20Presentation%20May%202014_v001_v0n7dr.pdf.
Marfrig, “Marfrig Day”
http://s1.q4cdn.com/900108309/files/doc_presentations/2014/TSN%20Investor%20Presentation%20May%202014_v001_v0n7dr.pdf,
marzo de 2015.

38 Eric Schroeder, “Marfrig Global Foods to acquire 51% stake in National Beef,” Food Business News, 10 de abril de 2018. Https://www.foodbusinessnews.net/articles/11615-marfrig-global-foods-to-acquire-51-stake-in-national-beef

39 Arla, “Good Growth 2020”, https://www.arla.com/company/strategy/strategy-2020/for-our-farmer-owners/ 2020.

40 “Tyson COO afirma que se trata del ‘nuevo paradigma’ en efecto para la proteína”, marzo de 2011. Http://ir.tyson.com/investor-relations/news-releases/news-releases-details/2011/Tyson-COO-Says-New-Paradigm-in-Effect-for-Protein/default.aspx

41 Oscar Rousseau, “EU and Japan FTA to boost beef and pork sales,” Global News, Julio de 2017. Https://www.globalmeatnews.com/Article/2017/07/06/EU-and-Japan-FTA-to-boost-beef-and-pork-sales

42 UE, “EU export of dairy products to third countries”, Https://ec.europa.eu/agriculture/sites/agriculture/files/market-observatory/milk/pdf/eu-historical-trade-series_en.pdf ; se basa en los datos de la Comisión de Comercio Internacional de ESTADOS UNIDOS: Https://dataweb.usitc.gov/

43
Ervin, Alexander M., et al., “Beyond Factory Farming: Corporate Hog
Barns and the Threat to Public Health, the Environment and Rural
Communities”, pág. 3, Canadian Centre for Policy Alternatives, CCPA,
2003, se accede a https://www.policyalternatives.ca/sites/default/files/uploads/publications/National_Office_Pubs/hogbarns.pdf

44
Food and Water Watch, “Factory Farm Nation 2015 Edition”, p. 11, 2015:
https://www.foodandwaterwatch.org/sites/default/files/factory-farm-nation-report-may-2015.pdf

45 Ibid.

46 Shefali Sharma, “The Rise of Big Meat: Brazil’s Extractive Industry,” IATP, 2017. https://www.iatp.org/the-rise-of-big-meat

47
Gérard Le Puill, “L’Europe veut-elle ruiner ses paysans en amplifiant
le réchauffement climatique?”, L’Humanité, 13 de marzo de 2018. Https://www.humanite.fr/leurope-veut-elle-ruiner-ses-paysans-en-amplifiant-le-rechauffement-climatique-651877

48 Véase IATP, Greenpeace and CCPA Briefing Papers 1-3, septiembre de 2017. https://www.iatp.org/documents/ceta-european-food-and-agriculture-standards-under-threat

49
NZDairy, el grupo de presión de productos lácteos de Nueva Zelanda es
uno de los pioneros de este argumento. Véase, p. ej., su propuesta a la
Enmienda a la Ley de Respuesta al cambio climático (Comercio de
emisiones moderadas) en octubre de 2009: https://www.dairynz.co.nz/media/424953/inside_dairy_december_2009.pdf

50
“70% a 80% de los quesos importados por China es utilizado por el
sector de servicios de alimentos en productos como pizzas.” Susan
Kilsby, “China’s big milk deficit persists”, AgriHQ, AgriHQ, 27 de marzo
de 2018.
https://agrihq.co.nz/topic/markets-and-data/view/chinas-big-milk-deficit-persists;
Andrea Hogan, “Chinese demand for infant formula expected to keep
growing, Mintel”, Australian Food News, 17 de mayo de 2017. Http://www.ausfoodnews.com.au/2017/05/17/chinese-demand-for-infant-formula-expected-to-keep-growing-mintel.html

51
E. Gooch, R. Hoskin y J. Law, “China Dairy Supply and Demand”, USDA
Https://www.ers.usda.gov/webdocs/publications/86231/ldpm-282-01.pdf?v=43084,
Diciembre de 2017.

52
Peggy Lowe, “Hemos hablado con el nuevo Secretario de Ag, Sonny Perdue.
He aquí lo que dice acerca de Cambio Climático e inmigración”, Harvest
Public Media, mayo de 2017. Http://harvestpublicmedia.org/post/we-spoke-new-ag-secretary-sonny-perdue-heres-what-he-said-climate-change-and-immigration .
Acerca de Pruitt, véase págs. 268 y 269 (cartas de los grupos de
presión ganaderos en apoyo a Pruitt, dirigidas al director de EPA): https://www.govinfo.gov/content/pkg/CHRG-115shrg24034/pdf/CHRG-115shrg24034.pdf

53
Scott Pruitt renunció al momento de la publicación de este informe,
para desencanto del grupo de presión de la carne: “NCBA Regrets Scott
Pruitt’s Decision to Resign as EPA Chief, Defends Work as Regulatory
Reformer”, Oklahoma Farm Report, 6 de julio de 2018: https://player.fm/series/beef-buzz-with-ron-hays-on-ron-radio-oklahoma-network/ncba-regrets-scott-pruitts-decision-to-resign-as-epa-chief-defends-work-as-regulatory-reformer

54 Consejo de exportación de productos lácteos de Estados Unidos (US Dairy Export Council).

55 “En Roma, Ministro Blairo Maggi defiende consumo mundial de carne”, HIPER Noticias, julio de 2017. http://www.hipernoticias.com.br/politica/em-roma-ministro-blairo-maggi-defende-consumo-mundial-de-carne/76948

56
Véase, por ejemplo, Brad Brooks y Lisandra Paraguassu, “Testimonio en
negociación de condena en Brasil afirma que el presidente recibió 4,6
millones de dólares en sobornos” Reuters, 17 de mayo, 2017. https://www.reuters.com/article/us-brazil-corruption/brazil-plea-bargain-testimony-says-president-took-4-6-million-in-bribes-idUSKCN18E1YX

57
Aunque el 80% de los gobiernos del mundo incluyen la agricultura en sus
planes de mitigación y el 64% de ellos la incluyen en las estrategias
de adaptación al cambio climático, pocos proporcionan detalles acerca de
cómo llevarlas a la práctica. Véase Richards, M., Bruun, T. B.,
Campbell, B. M., Gregersen, L. E., Huyer, S., Kuntze, V. Madsen, Oldvig
STN. MB. y Vasileiou, I., “How countries plan to address agricultural
adaptation and mitigation: An analysis of intended nationally determined
contributions”, Conjunto de datos, CCAFS, 2016. http://hdl.handle.net/10568/73255

58 Tara Ritter, “Hidden props for factory farms in California’s climate programs.” Blog del IATP, 31 de octubre de 2017. Https://www.iatp.org/blog/201711/hidden-props-factory-farms-california-climate-programs

59 Véase el sitio web de la Alianza Global de Investigación: https://globalresearchalliance.org/

60
Para un análisis acerca del surgimiento del concepto de “intensidad de
emisiones” en el debate internacional sobre agricultura y cambio
climático, véase Kalyn Simon, “What’s at steak? The political discourse
of greenhouse gas emissions and the implication of animal agriculture,”
2017. Https://repository.usfca.edu/thes/257/.
Simon encontró que “la intensidad de las emisiones” en agricultura no
se menciona en ninguno de los cuatro primeros informes de evaluación del
IPCC, pero aparece 14 veces en el Quinto informe de evaluación (AR5) de
2014.

61 FAO, “Livestock’s Long Shadow: Environmental Issues and Options,” 29 de noviembre de 2006. http://www.fao.org/3/a-a0701e.pdf

62 Juliette Jowit, “Corporate lobbying is blocking food reforms, senior UN official warns”, Guardian, 22 de septiembre de 2010.

63 Ibid.

64
Véase el informe de la CLITRAVI-UECBV, del Grupo de trabajo del sector
cárnico acerca de cuestiones relacionadas con el cambio climático,
Boletín de CLITRAVI-UECBV, noviembre de 2012: http://www.vilt.be/application/public/upload/35/default/35914.pdf

65
Dario Caro et al., “Global and regional trends in greenhouse gas
emissions from livestock,” Climatic Change 126, núms. 1 y 2 (1 de
septiembre de 2014): 203-16, https://doi.org/10.1007/s10584-014-1197-x.

66
Dario Caro et al., “Greenhouse gas emissions due to meat production in
the last fifty years,” in Quantification of Climate Variability,
Adaptation and Mitigation for Agricultural Sustainability, (Springer,
Cham, 2017), 27-37, https://doi.org/10.1007/978-3-319-32059-5_2.

67 FAO, ONU, base de datos de FAOSTAT, “Livestock Primary” http://www.fao.org/faostat/en/#data/QL primaria

68
Para un análisis acerca de las limitaciones de la intensificación de
las emisiones, véase Elin Röös et al., “Greedy or needy: Land use and
climate impacts of food in 2050 under different livestock futures”,
Global Environmental Change, vol. 47, noviembre de 2017. https://doi.org/10.1016/j.gloenvcha.2017.09.001.

Véase también, Gerber, Pierre Theun Vellinga, Carolyn Opio, y Henning
Steinfeld. “Productivity gains and greenhouse gas emissions intensity in
dairy systems.” Livestock Science 139, núms. 1 y 2 (Julio de 2011):
100-108. También se han planteado interrogantes acerca de la posibilidad
de intensificar las prácticas para reducir las emisiones de GEI del
ganado bovino brasilero: Jonathan Gonçalves Da Silva et al. “Livestock
intensification as a climate policy: Lessons from the Brazilian case,”
Land Use Policy, vol. 62, marzo de 2017. https://doi.org/10.1016/j.landusepol.2016.12.025

69
Según el profesor Richard Eckard, asesor científico de la FAO sobre
cambio climático, “No hay una solución tecnológica disponible
actualmente para reducir significativamente las emisiones de gases de
efecto invernadero provenientes de la agricultura”: http://carbonfarmingknowledge.com.au/wp-content/uploads/2013/11/2016-03-27-Eckard-Carbon-Update_FINAL.pdf

70
Un estudio reciente del sector lácteo holandés también es indicativo.
No sólo demuestra que las emisiones por kilogramo de leche disminuyeron
de 1990 a 2011, sino que desde entonces han subido, así como también que
la industria láctea holandesa ha subestimado sus emisiones de
referencia por kilogramo de leche en un 19%. Véase A.G. Dolfing,
“Scenarios for reducing the greenhouse gas emissions of the Dutch dairy
sector”, tesis de Maestría, Universidad de Utrecht, julio de 2017. https://dspace.library.uu.nl/handle/1874/352967

71
Véase, por ejemplo, “Factory farming in America: The true cost of
animal agribusiness for rural communities, public health, families,
farmers, the environment, and animals,” Humane Society, 2008. http://www.humanesociety.org/assets/pdfs/farm/hsus-factory-farming-in-america-the-true-cost-of-animal-agribusiness.pdf

72
Peter Stevensen, de la organización Compasión en la agricultura mundial
(Compassion in World Farming), contribuyó en la elaboración este
cuadro.

73Comisión Europea, 2017. “Overview Report: Welfare of Cattle on Dairy Farms,” 2017. http://ec.europa.eu/food/audits-analysis/overview_reports/act_getPDF.cfm?PDF_ID=1139

74
“Scientific opinion of the Panel on Animal Health and Welfare on a
request from European Commission on welfare of dairy cows.” EFSA Journal
(2009) 1143, 1-38.

75
Knowles, T. G., Kestin, S. C., Haslam, S. M. Brown, S. N., Green, L.
E., Butterworth, A., Pope, S. J., Pfeiffer, D. y Nicol, C. J., “Leg
disorders in broiler chickens: prevalence, risk factors and prevention”,
IPlos One 3(2): E1545, 2008. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0001545

76
Comisión Europea, “Study of the impact of genetic selection on the
welfare of chickens bred and kept for meat production,” 2016.

77 Laywell, “Welfare implications of changes in production systems for laying hens: Deliverable 7.1.” http://www.laywel.eu/web/pdf/deliverable%2071%20welfare%20assessment.pdf.

78
Lundqvist, J., de Fraiture, C. Molden, D., “Saving Water: From Field to
Fork – Curbing Losses and Wastage in the Food Chain” SIWI Policy Brief,
2008. http://www.siwi.org/documents/Resources/Policy_Briefs/PB_From_Filed_to_Fork_2008.pdf

79
Nellemann, C. MacDevette Manders, M., et al., “The Environmental Food
Crisis – The Environment’s Role in Averting Future Food Crises. A UNEP
rapid response assessment,” Programa de Naciones Unidas para el Medio
Ambiente, GRID-Arendal. www. UNEP .org/pdf/ foodcrisis _lores.pdf

80 Ibíd.

81
Bailey R et al., “Livestock – Climate Change’s Forgotten Sector,”
Chatham House, 2014. Véase también, Informe de IEED, “Sustainable
Intensification revisited,” marzo de 2015. http://pubs.iied.org/17283IIED.html

82 Bajželj B. et al., “Importance of food-demand management for climate mitigation.”, Nature Climate Change, 2014. http://www.nature.com/doifinder/10.1038/nclimate2353

83 FAO, “Tackling Climate Change through Livestock”, 2013.

84 Véase, por ejemplo, Sienna Chrisman, “Viewers Guide. Under Contract: Farmers and the fine print”, RAFI USA, 2016. http://rafiusa.org/undercontractfilm/wp-content/uploads/2017/01/Under_Contract_Viewers-Guide_2017_ReducedFileSize.pdf

85
Para un análisis acerca de los sistemas animales y agroecológicos, y de
sostenibilidad ambiental, véase: P. L. Stanley et al., “Impacts of soil
carbon sequestration on life cycle greenhouse gas emissions in
Midwestern USA beef finishing systems”, Agricultural Systems, 162, 2018.

M.G. Rivera-Ferre et al., “Re-framing the climate change debate in the
livestock sector: mitigation and adaptation options in the livestock
sector,” Wiley Interdisciplinary Reviews: Climate Change, 2016.

C. Kremen et al., “Diversified Farming Systems: An Agroecological,
Systems-based Alternative to Modern Industrial Agriculture,” Ecology and
Society, 17(4), 44, 2012. M.P.

Russelle et al., “Reconsidering integrated crop-livestock systems in
north America,” in Agronomy Journal, 99(2), 325-334, 2007.

Véase también, Food Climate Research Network, “Grazed and confused?, 2017. https://www.fcrn.org.uk/sites/default/files/project-files/fcrn_gnc_report.pdf, y Greenpeace International, “Less is More: Reducing meat and dairy for a healthier life and planet”, 2018.

En cuanto a incentivos para ganadería y agricultura sostenibles,
políticas y programas públicos, véase: R.D. Garrett et al., “Policies
for Reintegrating Crop and Livestock Systems: A Comparative Analysis”
Sustainability, 9(3), 473, 2017. Véase también, Russell et al., 2007.

En cuanto al bienestar animal y la sostenibilidad ambiental, véase:
M.T. Scholten et al., “Livestock farming with care: towards sustainable
production of animal-source food,” 2013. Página web de la FAO, “Animal
Welfare at the heart of sustainability”: http://www.fao.org/ag/againfo/home/en/news_archive/2014_Animal_Welfare_at_the_Heart_of_Sustainability.html .

86 Véase, por ejemplo: “Working ‘The Chain,’ Slaughterhouse Workers Face Lifelong Injuries”, NPR, 11 de abril de 2016. https://www.npr.org/sections/thesalt/2016/08/11/489468205/working-the-chain-slaughterhouse-workers-face-lifelong-injuries

87 Véase, D. Gurian-Sherman, “CAFOs Uncovered: The Untold Costs of Confined Animal Feeding Operations,” (CAFOs al descubierto: los incalculables costos de las operaciones de alimentación de animales confinados), Union of Concerned Scientists, abril de 2008. Véase también: E. Starmer y T. A. Wise, “Feeding at the Trough: Industrial Livestock Firms Saved $35 billion From Low Feed Prices,” Global Development and Environment Institute de la Universidad Tufts, Policy Brief No. 07-03, diciembre de 2007. Http://www.ase.tufts.edu/gdae/Pubs/rp/PB07-03FeedingAtTroughDec07.pdf

Artículo visto en: https://www.grain.org/es