Lídia, ignoramos. Somos estrangeiros

Onde que quer que estejamos.

Lídia, ignoramos. Somos estrangeiros

Onde quer que moremos. 

(Pessoa, 1932)

“A vaca, non onde nace, senón onde pace”. Este refrán, que se puede encontrar con distintas variantes y en distintas lenguas en la literatura y la cultura popular a lo largo y ancho de la Península Ibérica, desde El Quijote manchego hasta La Lozana Andaluza, del Refraneiro Gallego da Vaca al Rifoneiro Português, resume el modus vivendi de lo/as protagonistas de la película As bestas, un duro western rural dirigido magistralmente por Rodrigo Sorogoyen, ambientado en la Galicia profunda que aborda temas tan intemporales y tan actuales como la pertenencia, la globalización o la relación humana con el territorio, incluyendo sus animales, su plantas y su entorno. 

La temática rural ha sido una constante en la cinematografía de la península ibérica. En el caso de España, se abordó ya desde la época muda, casualmente en Galicia, con Carmiña, flor de Galicia (Rino Lupo, 1926). Como ejemplos del cine rural español, a caballo entre la bestialidad y la sátira, cabe mencionar Las Hurdes, tierra sin pan (Luis Buñuel, 1933), ¡Bienvenido Mister Marshall! (Luis García Berlanga, 1953), Furtivos (José Luis Borau, 1975), Los santos inocentes (Mario Camus, 1984), o Amanece que no es poco (José Luis Cuerda, 1989). 

En los últimos años, especialmente después de la pandemia, ha florecido un ramillete de películas que dirigen su mirada hacia lo rural. Muchos de esos filmes están dirigidos y protagonizados por mujeres, lo que supone una nueva manera de representar la ruralidad, mostrando una diversidad de géneros, acentos, paisajes y sensibilidades. En el panorama español, mencionar la película Alcarràs (Carla Simón, 2022) que, como As bestas, refleja los nuevos retos que afronta el campo a la luz del siglo XXI y que ganó el Oso de Oro de Berlín; Cinco lobitos (Alauda Ruiz de Azúa, 2022); Cerdita (Carlota Pereda, 2022); El agua (Elena López Riera, 2022); o la más reciente O Corno (Jaione Camborda, 2023), filme de frontera que recorre las rutas de contrabandistas entre Galicia y Portugal. También gallegas son las películas Lo que arde (Óliver Laxe, 2019) y el documental sobre las redes de afectos de las mariscadoras Tatuado nos ollos levamos o pouso (Diana Toucedo, 2022).

En el caso del país luso, el mismo italiano Rino Lupo, en la década de los 20, dirigió dos obras de ambiente rural,  Mujeres de Beira (1921) y Los lobos (1923). En las décadas siguientes, Manoel de Oliveira, director del clásico Aniki-Bobó (1942), realizó un corto documental titulado Douro, Faina Fluvial. En el mismo año, José Leitao de Barros dirigió la película de docufiction, Ala-Arriba!, sobre los hábitos de la comunidad pesquera de Póvoa de Varzim. En la historia cinematográfica portuguesa es remarcable la importancia del género documental en el acercamiento al mundo rural. Es el caso de O Pão (1959) o Acto da Primavera (1963), ambos de Oliveira; de Mudar de vida (Paulo Rocha, 1966), película de ficción que bebe de las aguas del documental; de Trás-os-Montes (António Reis y Margarida Cordeiro, 1976); o del poético O movimento das coisas (Manuela Serra, 1985). Más recientemente, continúa el género documental con títulos como Terra que marca (Raul Domingues, 2022). En ficción, el los últimos años, mencionar FarpõesBaldios (Marta Mateus, 2017) o Alma viva (Cristèle Alves Meira, 2022). 

El cine rural de la Península Ibérica, histórica tierra de migrantes, ahonda en la propia identidad, con autocrítica, orgullo, humor o nostalgia no siempre en relación con los otros. La película que nos ocupa, As bestas, reflexiona sobre la tradición poniéndola en el contexto de los desafíos que llegan desde fuera en un mundo globalizado. 

Desde que As bestas vio la luz en 2022, ha cosechado premios por todo el mundo. El Goya a mejor película (ganó 9 goyas), el César al mejor filme extranjero, el Premio del Público al mejor filme europeo en el Festival de San Sebastián, o el galardón a la mejor película en el Festival Internacional de Tokyo, entre otros. Además de los premios, la crítica internacional ha destacado de As bestas sobre todo su género “un apasionante thriller rural” (The New York Times), comparándola con thrillers rurales como Perros de paja (Sam Peckinpah, 1971) o Deliverance (John Boorman, 1972). Los guionistas, el director Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña, reconocen que esas películas estaban en su cabeza y añaden la influencia de directores como Michael Haneke o películas como Grizzly Man (Werner Herzog, 2015) y 45 años (Andrew Haigh, 2015). 

La película, que ha tardado en materializarse unos siete años, está basada en un hecho real publicado en prensa en 2015 y transcurría en Galicia, tierra con la que los guionistas tenían conexiones. Isabel Peña reconoce que se fueron alejando de los hechos reales porque no querían hacer un true crime, pero ya estaban enclavados en Galicia, que ofrecía unos paisajes salvajes, un idioma y un tipo de humor propios. Mientras investigaban para escribir el guión se toparon con la rapa das bestas, la tradición ancestral que refleja el plano secuencia del inicio y da título y profundidad simbólica a la película. Otro elemento que les interesó a los guionistas fue que el holandés que protagonizó el caso real andaba siempre con una cámara, como el protagonista de As bestas, un elemento muy metacinematográfico. 

Una pareja de franceses instruidos, Antoine y Olga, decide construir su proyecto de vida en una aldea gallega. Compaginan el cultivo de verduras ecológicas con la rehabilitación altruista de casas para que más gente pueda repoblar la zona. Sin embargo, lo que podía ser una apacible vida en el campo se ve alterada por la interacción de sus vecinos, los hermanos Xan y Loren, que cada vez que se cruzan en su camino les demuestran una violenta animadversión, no exenta de tintes xenófobos: “Tú no eres de aquí”. El motivo, que se va desvelando a medida que avanza la película, es que los galos no quisieron vender sus tierras para la implantación de molinos eólicos, truncando así los anhelos de los hermanos, que trabajan una pequeña explotación de ganado vacuno. La tensión irá en aumento hasta llegar al asesinato del francés a manos de los hermanos. 

El filme comienza con una escena de A rapa das bestas, tradición ancestral en la que los aloitadores suben al monte y concentran a los caballos salvajes para cortarles las crines (raparlos), desparasitarlos y volverlos a soltar. La escena inicial, a cámara lenta, muestra el pulso cuerpo a cuerpo del ser humano con la naturaleza, identifica a hombre y animal hasta hacerlos casi indistinguibles, ofrece paralelismos con otra escena posterior fundamental y permite entender en toda su profundidad, tanto literal como metafóricamente, la palabra que da título y sentido a la película: As bestas

Bestas (bestias) es como llaman los gallegos a los animales en general y a estos caballos salvajes en particular. Procedente del latín, la voz “bestia” da nombre a un animal cuadrúpedo, a un animal doméstico de carga, a un monstruo e incluso a una persona ruda e ignorante. De hecho, bestia en latín tiene un uso doble: En el latín literario se aplica a los animales terrestres de gran fuerza y ferocidad, lo que denominamos “fieras”, pero en latín vulgar designa todo tipo de animales salvajes o domésticos y se aplica también a los humanos brutos. Ya Plauto, en el siglo III a.C., usa la expresión “mala bestia” en referencia a una persona. 

En cuanto al contexto de As bestas, la película es una versión libre de unos hechos reales que sucedieron en una aldea gallega en la primera década del siglo XXI, también con los molinos eólicos de fondo. Cuando recogió el Goya, su director, Rodrigo Sorogoyen, dijo: 

            Los caballos salvajes que aparecen en la película han vivido durante siglos en libertad. Son     de los montes de Sabucedo, en Galicia. La gente de Sabucedo nos ha enseñado a amar la fauna y la flora, los animales, de una manera que yo no había visto nunca. En esa zona están proyectando cuatro parques eólicos gigantescos, que son un perjuicio para la fauna y la flora irreparable. Todo mi apoyo al pueblo de Sabucedo por su defensa de los caballos y de sus montes. Energía eólica sí, pero no así. (Sorogoyen, 2023)

Pocos meses después, en julio de 2023, dicha reivindicación se volvió a visibilizar, cuando durante la celebración de A Rapa das Bestas de Sabucedo, el vecindario mostró camisetas y pancartas en contra de los megaproyectos eólicos. 

Esta quijotesca desventura del antihéroe de la historia contra los modernos molinos de viento está  repleta de planos magistrales, semióticamente bellos y profundos, como ese en el que un diminuto Antoine se pone de frente a un gigantesco molino, con las aspas de otro apuntándole como lanzas y de metáforas visuales, como el cuerpo a cuerpo con as bestas, o la ruina física de las casas que el galo pretendía rehabilitar. Especialmente conseguidos están los hondos retratos psicológicos de los personajes, defendidos maravillosamente por sus intérpretes.  

Si bien el filme está impregnado desde el inicio de una fuerte, incluso agresiva, presencia masculina, según se va desarrollando, el guión firmado por Isabel Peña va dando cada vez más protagonismo a la visión femenina de la historia. La viuda afronta su duelo buscando por el monte, metódicamente y sin descanso, el cadáver de su difundo marido para esclarecer la verdad y hacer justicia.También defendiendo y reivindicando la tierra que ama. Su sororidad se pone de manifiesto cuando la extranjera Olga va a casa de los asesinos de su marido, les informa que los va a meter en la cárcel y a continuación le tiende la mano a su madre, su vecina gallega: “Te quedarás sola, como yo”. 

Así, la protagonista femenina da muestras de una fuerza, una determinación y una valentía que no demuestran sus antagonistas masculinos: “Ellos tienen más miedo que yo”. Aquí es donde se entienden las motivaciones profundas que mueven a los violentos a odiar a quien es diferente solo por el hecho de serlo. El libro Miedo (Simón, 2022) encuentra los puntos de conexión que unen el miedo irracional con el odio visceral. 

Como rayo de luz en una historia atravesada por las sombras, resaltaremos, como en la Tierra de mujeres (2019) de la veterinaria y escritora María Sánchez, esa sensibilidad femenina tan largamente silenciada en el mundo rural, esa valentía, esa generosidad y esa defensa armoniosa de la necesaria relación entre tradición y modernidad, entre ser humano y naturaleza. Porque la vaca, como el resto de bestias, no es de donde nace, sino de donde pace. 

Referencias bibliográficas

Benavente, Pedro; Ferro, Xesús. (1995). Refraneiro galego da vaca. Junta de Galicia

Cervantes, Miguel de (2003). El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha. Espasa Calpe, S.A.. Publicación original: (1605-1615)

CHAVES, P. (1928): Rifoneiro Português. Porto: Imprensa Moderna.

CVC. Refranero Multilingüe. Ficha: No con quien naces sino con quien paces. (s. f.). Recuperado 24 de abril de 2024, de https://cvc.cervantes.es/lengua/refranero/ficha.aspx?Par=59157&Lng=0

Delicado, Francisco. (2004). La lozana andaluza. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Publicación original: Venecia, 1528. 

Pessoa, Fernando (1932). Odas de Ricardo Reis. Visor Libros S.L.  https://www.visor-libros.com/products/odas-a-ricardo-reis

Sánchez, María (2019). Tierra de mujeres. Seix Barral

Simón, Patricia (2022). Miedo: Viaje por un mundo que se resiste a ser gobernado por el odio. Debate

Imagen destacada: Rapa das bestas de Sabucedo. Por Bergaralphoto. Ramón Rodríguez Martínez. (2010). Creative Commons Attribution 2.0 Generic

La reseña ha sido publicada originalmente en la Revista Lusófona de Estudos Culturais. Se puede leer en portugués y en inglés en el siguiente enlace:

https://rlec.pt/index.php/rlec/index