FR.- ‘Los diez gigantes de los agronegocios: la concentración corporativa en la alimentación y en la agricultura’ es el título del reciente informe elaborado por GRAIN y el Grupo ETC, dos organizaciones internacionales que trabajan por lograr sistemas alimentarios basados en los derechos humanos y en la biodiversidad. El trabajo desvela cómo un puñado de empresas agroalimentarias tiene un control sin precedentes sobre el suministro mundial de alimentos, de las semillas a los supermercados, con consecuencias devastadoras para el campesinado, para quienes compramos y consumimos la comida, y para el planeta.
Con tan pocos actores compitiendo, estas empresas tienen poder para fijar los precios y extraer dinero tanto de quienes producen como de quienes consumen; pueden influir en las políticas para favorecer sus intereses y bloquear las normativas que protegen la salud y el medio ambiente. Esto les permite eliminar alternativas y expandir un modelo agrícola altamente rentable pero inevitablemente destructivo.
En este informe examinan el estado de la concentración corporativa en seis sectores de máxima importancia para la agricultura: semillas comerciales, pesticidas, fertilizantes sintéticos, maquinaria agrícola, farmacéutica animal y genética del ganado. La consolidación corporativa ha aumentado en la mayoría de estos sectores y cuatro de ellos – semillas, pesticidas, maquinaria agrícola y farmacéutica animal – cumplen con la definición de un oligopolio, en el cual cuatro compañías controlan más del 40% del mercado. La concentración puede ser aún mayor a nivel de país, como es el caso de los fertilizantes sintéticos. En la genética del ganado, donde la información pública es escasa, se centra en las aves – el sector más grande dentro de la industria de la carne – y en los niveles extremos de concentración corporativa que existen de hace largo tiempo.

Este trabajo también pone énfasis en la inversión de las corporaciones en nuevas tecnologías, como plataformas digitales, inteligencia artificial (IA) y edición genética, las que probablemente profundizarán el poder de las corporaciones en el sistema alimentario. También analiza cómo están comprando pequeñas empresas en sectores de reciente relevancia y estableciendo alianzas con las grandes compañías tecnológicas y otras corporaciones en el sector alimentario para expandir su dominio a todo nivel, desde las semillas a los supermercados.
“La concentración aumenta su poder para impedir alternativas y asegurar la expansión de un modelo de agricultura que es inmensamente rentable para las corporaciones, a la vez que tremendamente destructivo para las personas y el planeta. (…) Se necesita urgentemente actuar para derribar el poder monopólico de estas corporaciones y devolverlo a quienes producen y procesan los alimentos del mundo y quienes los consumen”, afirman las organizaciones firmantes de esta investigación.
Sus principales conclusiones son:
· Los sectores clave de la alimentación y la agricultura están dominados por oligopolios Bayer, Corteva, Syngenta y BASF, que controlan el 56% del mercado mundial de semillas comerciales y el 61% del de pesticidas.
· Toman ventaja de las crisis mundiales. Los gigantes de la agroindustria han aprovechado crisis como la guerra de Ucrania y la pandemia de COVID-19 para inflar los precios. Las empresas de fertilizantes, por ejemplo, han visto cómo sus ingresos se disparaban un 57% entre 2020 y 2023, y algunas han sido acusadas de especular con los precios.
· Se trata de una expansión digital y biotecnológica. Las corporaciones están integrando rápidamente la IA, la edición de genes y las plataformas digitales en la agricultura a través de asociaciones con las gigantes tecnológicas. Con estas herramientas digitales extraen información de los agricultores, facilitan los sistemas de créditos de carbono y refuerzan el control sobre los sistemas alimentarios, al tiempo que suscitan preocupación por la bioseguridad, la privacidad y los monopolios corporativos.
El informe se puede leer al completo en las webs de GRAIN y Grupo ETC:
Ilustraciones: Andre M. Medina (@andre_m_medina)
