FR.- Son el oligopolio del hambre. Diez gigantes del agronegocio acaparan seis sectores alimentarios y agrícolas clave a nivel global: los de semillas comerciales, pesticidas, fertilizantes sintéticos, maquinaria agrícola y farmacéutica y genética animal. Además, en su voracidad, grandes conocidas del agribusiness como Bayer (incluida exMonsanto), Corteva, Syngenta o BASF se están aliando con tecnológicas (big tech) como Microsoft, Google o Amazon sedientas de datos para utilizarlos contra el campesinado. Lo desvela el estudio elaborado entre GRAIN y Grupo ETC del que aquí damos unas pinceladas y al que podréis acceder íntegramente desde sus webs.
“Se avecina una crisis alimentaria, y estas empresas están en una posición privilegiada para sacar provecho del hambre mundial, ya que su concentración de poder sobre el sistema alimentario acaba generando vulnerabilidades que explotan”, advierte Mónica Vargas, investigadora de GRAIN.
“El sistema alimentario nunca se ha visto tan vulnerable, y nuestra investigación muestra que ahora también está bajo el asedio de las grandes empresas tecnológicas”, afirma Taarini Chopra, activista principal e investigadora del Grupo ETC. “Los principales gigantes de la agroindustria que figuran en nuestro informe se están aliando con las empresas más poderosas del planeta – Microsoft, Google, Amazon – para recolectar datos y obligar a los agricultores a utilizar costosas plataformas digitales. Necesitamos liberar de forma urgente a los sistemas alimentarios de este dominio corporativo y devolver el control al campesinado y las comunidades”.
La semilla del mal: ‘Agribusiness’ de semillas patentadas se alían con las ‘big tech’ para alimentar sus IA sin consentimiento

El sector de las semillas comerciales se refiere a las semillas de cultivos (principalmente semillas patentadas de hortalizas y otros cultivos, incluyendo las genéticamente modificadas) que se venden a través del mercado comercial.
La mitad del mercado de las semillas y los pesticidas comerciales está controlada solo por cuatro empresas: Bayer (incluye lo que fue Monsanto), Corteva, Syngenta y BASF. Solo Bayer controla el 20%.
Estas grandes compañías de semillas también están buscando colaboraciones con empresas tecnológicas para desarrollar modelos de IA para el mejoramiento genético vegetal y la ingeniería genética, lo que a menudo se denomina “GenBio”. El interés corporativo está impulsando una carrera por obtener datos para entrenar estos modelos de IA. Los datos se están extrayendo de bases de datos públicas y otra información pública, incluso de los ecosistemas (suelos, plantas y semillas), sin ninguna consulta, consentimiento ni compensación a las comunidades a las que se les está robando esta información.
Pesticidas: Relaciones tóxicas que provocan enfermedades y miles de demandas

Por su parte, el sector de los pesticidas incluye herbicidas, insecticidas y fungicidas, que son distintos tipos de productos agroquímicos destinados a combatir malezas, insectos y hongos, respectivamente. Las 10 empresas principales de pesticidas controlan nada menos que 78% del mercado total.
Durante la última década, Monsanto (ahora propiedad de Bayer) ha estado enfrentando más de 100 mil demandas presentadas por personas que desarrollaron linfoma no Hodgkin y que atribuyen su enfermedad a la exposición a herbicidas a base de glifosato como el Roundup. Syngenta enfrenta demandas de personas que alegan haber contraído la enfermedad de Parkinson tras la exposición al pesticida paraquat. En 2026, la empresa anunció que detendría la producción mundial de este producto.
Glifosato, un modelo de negocio apestado incluso para Bayer-Monsanto
La industria de los pesticidas responde a estas disputas legales haciendo lobby para obtener inmunidad legal frente a futuras demandas. En febrero de 2026, Bayer anunció un acuerdo de demanda colectiva por 7.250 millones de dólares para resolver miles de casos a los que se enfrentaba, pero posteriormente un juez calificó el acuerdo de “legalmente problemático”, describiéndolo como un “trato sucio” que se presentó de manera secreta y apresurada. En menos de dos días, el presidente estadounidense Donald Trump anunció una orden ejecutiva para proteger la producción de herbicidas a base de glifosato y buscar inmunidad para las empresas que lo producen. En junio de 2026, la Corte Suprema de Estados Unidos falló a favor de Monsanto en una decisión que bloqueará o limitará miles de demandas actuales y futuras contra la compañía.
Otra de las respuestas de este tóxico agribusiness es troceando sus negocios para aislarlos de posibles responsabilidades legales. Por ejemplo, Bayer (incluye exMonsanto) gestionará el glifosato como un negocio separado del resto de sus pesticidas. Es decir, que es un producto apestado incluso para la empresa que contribuye a lucrar.
Fertilizantes sintéticos que alimentan las distorsiones alimentarias globales

Los fertilizantes químicos (o sintéticos) son un componente clave y tóxico de la agricultura industrial. Los fertilizantes nitrogenados dependen en gran medida de los combustibles fósiles, y representan 7% de las emisiones totales del sistema alimentario industrial y 60% de las emisiones antropogénicas globales de óxido nitroso.
Se estima que el mercado mundial de fertilizantes superó los 221 mil millones de dólares en 2024. Las diez empresas más grandes tuvieron ingresos combinados de 68 mil millones de dólares (véase la Tabla 3). La cifra probablemente sería mayor si se incluyera a Eurochem, ya que es una de las principales empresas pero no reporta sus ingresos.
Existe un nivel significativo de concentración corporativa en este sector. Las 10 empresas principales controlan hasta 31% del mercado. Dos tercios de la cuota de mercado de los fertilizantes a base de potasio está controlada por solo seis empresas: Nutrien, Mosaic, ICL, Uralkai, K+S y Eurochem.
El sector de los fertilizantes sintéticos tiene fuertes implicaciones geopolíticas. Una tendencia notable en el continente africano es el aumento de la inversión de la región del Golfo en la industria de los fertilizantes. Hasta un 40% han aumentado las ventas trimestrales de las principales empresas de fertilizantes nitrogenados en el tercer mes de la guerra en Irán.
“Las perturbaciones en la cadena de suministro causadas por los cierres del estrecho de Ormuz ya generaron enormes ganancias inesperadas para las empresas de fertilizantes, lo que elevó los precios para el campesinado y quienes consumen, especialmente en el Sur Global”, explican las autoras de la investigación.
Farmacéutica animal: Un negocio enfermizo

La producción industrial a gran escala de ganado vacuno, pollos, cerdos, camarones y salmones hace que estos animales sean vulnerables a las enfermedades. Por lo tanto, el sector depende en gran medida de la farmacéutica animal. Este mercado se valoró en 50.000 millones de dólares en 2024, incluyendo tanto al ganado como a las mascotas. La concentración corporativa es elevada, ya que las diez empresas principales controlan casi 70% del mercado. Tan sólo Zoetis controla una quinta parte.
Las empresas de productos veterinarios utilizan la IA para acelerar la investigación de laboratorio, permitir el monitoreo de animales en tiempo real y proporcionar diagnósticos predictivos y modelos de brotes de enfermedades. Para entrenar y alimentar sus modelos de IA generativa, Zoetis está recopilando grandes cantidades de datos genotípicos de ganado a través de sus programas de pruebas, incluso mediante el acceso a la cadena de suministro global de los productos lácteos de Danone. Zoetis también está adquiriendo el negocio de genómica animal de Neogen, que incluye activos de datos biológicos de propiedad exclusiva procedentes de Estados Unidos, Brasil, Australia, China y el Reino Unido.
Genética animal: Los cerdos de los transgénicos

Desde la ganadería hasta la acuicultura, la producción animal industrial se basa en el control corporativo del material genético y las tecnologías reproductivas. Por ejemplo, el mercado de la genética avícola está dominado por solo tres empresas: Tyson Foods (EUA), EW Group (Alemania) y Hendrix Genetics (Países Bajos).
En cuanto a la genética porcina, cinco corporaciones europeas controlan el 51% del mercado mundial. Solo Genus acapara el 20%. En 2024, la producción mundial de carne de cerdo fue de 125 millones de toneladas, lo que la convierte en la segunda carne más producida después de la de aves de corral. China, la Unión Europea, Estados Unidos y Brasil representan en conjunto 77% de la producción global. El mercado mundial de genética porcina se valoró en 2.200 millones de dólares, y tan sólo cinco empresas europeas controlan la mitad.
Según Hendrix Genetics, 15% de los cerdos del mundo proviene de sus programas de cría, y algunos estiman que los rebaños de pedigrí de Genus plc engendran un tercio de los cerdos criados comercialmente en el mundo. Al igual que con las semillas y otros animales, la edición genética de cerdos ha suscitado fuertes críticas por parte de la comunidad científica y la sociedad civil debido a las preocupaciones sobre su impacto en la salud y el medio ambiente.97 Sin embargo, las empresas están presionando para llevar al mercado animales transgénicos. El cerdo editado genéticamente y resistente a enfermedades de Genus plc ha sido aprobado en Estados Unidos, Canadá, Colombia, Brasil, República Dominicana y Argentina. La compañía espera obtener autorizaciones similares en otros países de América Latina y también está buscando la aprobación en China.
Maquinaria agrícola: Cosechadoras de datos contra la autonomía campesina

En cuanto al sector de la maquinaria agrícola, cuatro empresas controlan el 44% del mercado mundial. Solo Deere and Co. controla el 19%. A medida que estas compañías avanzan hacia la digitalización y la automatización, este sector también puede incluir sus propias plataformas digitales, drones y tecnologías de IA y robóticas.
De hecho, las compañías de maquinaria agrícola se definen cada vez más como empresas tecnológicas en lugar de simples fabricantes de maquinaria. Consideran que sus ganancias futuras provendrán menos de la venta de equipos como tractores y cosechadoras, y más del control de las plataformas digitales y la infraestructura instalada en ellos. Estas herramientas digitales se desarrollan a través de alianzas con empresas de semillas y pesticidas, así como con empresas de telecomunicaciones, computación en la nube, almacenamiento de datos y otras empresas tecnológicas.
La integración de la tecnología digital en los equipos agrícolas ha cambiado la forma en que quienes producen pueden operar, reparar y prolongar la vida útil de su maquinaria. Durante miles de años, el campesinado ha construido y reparado sus propias herramientas y máquinas. Ahora, las grandes empresas de maquinaria agrícola están diseñando sus equipos de tal manera que sólo puedan ser reparados por distribuidores especializados que utilicen piezas de repuesto exclusivas. Agricultoras y agricultores, especialmente en el Norte Global, que intentan reparar sus máquinas por su cuenta corren el riesgo de que se les impida el acceso a su equipo o de que se anule su garantía.
Quienes producen se están resistiendo a estas medidas y están exigiendo a los gobiernos que aprueben leyes sobre el derecho a la reparación que pongan la autonomía del campesinado por encima de las ganancias corporativas, y que garanticen que “los bienes, ya sean de propiedad o arrendados, sean reparables a un precio razonable, en un plazo razonable, por el propietario o por un servicio de reparación de su elección”.
Se puede descargar el informe íntegro en las webs de las autoras: ETC Group y GRAIN
