LO Yi-Chun, la artista que utiliza cáscaras de plátano o caña de azúcar como forma de resistencia, expone por primera vez en España, en Hybrid Art Fair (5 al 8 de marzo en Madrid)

FR.- Como parte del programa monográfico «Taiwan Tide – The Power of Intermittence» dentro de la feria Hybrid Art Fair, la artista taiwanesa LO Yi-Chun llega por primera vez a España. Comisariada por Liu Hsing-Yu, la muestra es fruto de la colaboración entre el Ministerio de Cultura de Taiwán, la Oficina Económica y Cultural de Taipéi en España y Boreal Projects en Hybrid Art Fair. Junto con sus compañeros y compañeras que componen la muestra, L Yi-Chun viajará  desde Taiwán para compartir su trabajo.

Bajo la metáfora de la intermitencia, la exposición indaga en la identidad de Taiwán a través de sus fracturas geográficas e históricas. El proyecto invita a los y las visitantes a sentir el ritmo de una isla que se sitúa en la convergencia de mareas, corrientes oceánicas y fallas, habitando constantemente en una conjunción de fisuras dinámicas. En el transcurso de la historia, Taiwán ha recorrido un camino intermitente entre la colonización, la guerra, la modernización y la globalización, lo que ha forjado una sociedad de gran resiliencia y creatividad desbordante.

Nos detenemos en el trabajo de Lo Yi-Chun, que nos ha llamado la atención porque investiga la relación entre agricultura, política y migración global mediante el uso de materiales naturales como fibras de caña y hojas de tabaco. La artista ha desarrollado residencias en EEUU y Japón, su obra forma parte de relevantes colecciones institucionales en Asia. Hablamos con ella:

¿Es la primera vez que tu obra viaja a España? ¿Qué emociones te suscita formar parte del programa monográfico Taiwan Tide – The Power of Intermittence?

Sí, es la primera vez que mi trabajo se presenta en España. Estoy muy emocionada por esta oportunidad y, como artista taiwanesa, me resulta especialmente significativo participar. Formar parte de Taiwan Tide – The Power of Intermittence me permite situar mi práctica artística dentro de un diálogo más amplio sobre la posición cultural e histórica de Taiwán, y me siento honrada de contribuir a esta conversación. 

Cuéntanos en qué consiste tu participación en Hybrid Art Fair y qué obra/obras traes.

Para Hybrid Art Fair, presento dos series de obras. La primera es The Fitness Workshop, una serie de equipos de gimnasio hechos con bagazo, el residuo fibroso que queda tras el procesamiento de la caña de azúcar. Este proyecto explora la dualidad del azúcar: una dulce mercancía tropical recubierta de una amarga historia colonial. 

La segunda es Portraits of Madrid, un proyecto de arte vivo en el que invito a participantes que hayan vivido ellas o sus familias una experiencia migratoria a sentarse conmigo para tener una breve conversación. A través de la escucha, dibujo el retrato de la persona. El proyecto continuará después de la feria: recrearé estos retratos en mi estudio de Taipéi utilizando cáscaras de plátano, un material vinculado a rutas comerciales globales, historias laborales y migración. De este modo, cada encuentro en Madrid se entrelaza materialmente con un diálogo más amplio. 

Utilizas materiales que tienen una vida útil limitada y una carga histórica inmensa (cáscaras de plátano, hojas de tabaco y fibra de caña de azúcar), ¿cómo dialoga la naturaleza efímera y degradable de tus materiales con la intención de documentar historias de explotación y comercio global que parecen no tener fin?

Estos materiales, a menudo cultivos comerciales, cargan historias complejas de movilidad global, trabajo y transformación, revelando tanto su dualidad como su presencia viva en el mundo. Para mí, su fragilidad refleja la fugacidad de la vida. A través de la transformación artística, se convierten en una forma sutil de resistencia: contra el tiempo, contra el olvido y contra la lógica dominante del capitalismo global. 

¿Ha influido en tu obra tu experiencia en ecoaldeas de la India?, ¿crees que el arte contemporáneo tiene la capacidad e incluso la responsabilidad de dar voz a las periferias agrícolas frente a la hegemonía de las narrativas urbanas?

Creo que sí, que la experiencia en las ecoaldeas de India tuvo un impacto profundo en mí. Allí sentí con mucha claridad que los seres humanos somos solo una especie entre miles de millones de criaturas vivas, todas influyéndose mutuamente de maneras visibles e invisibles. Pienso que el arte puede ser una forma de sanar a la tierra. Quizá no en un sentido literal, pero creando condiciones para la participación, el diálogo y la reflexión. El arte puede abrir canales de comunicación y llamar la atención sobre comunidades agrícolas y rurales que se suelen quedar fuera de las narrativas urbanas dominantes. 

Las mujeres suelen ser las guardianas silenciosas de la tierra y de las técnicas a llevar a cabo en los cultivos, ¿existe en tu proceso creativo una intención de reivindicar ese trabajo manual y constante que históricamente ha recaído en las mujeres dentro del sector agrícola?

No enmarco intencionalmente mi trabajo dentro de una categoría de género. Pero sí he observado cómo el trabajo agrícola a menudo se ha dividido según líneas de género. Por ejemplo, cortar bambú o madera para viviendas y estructuras era tradicionalmente una tarea realizada por hombres, mientras que las prácticas de tejido solían estar a cargo de mujeres. Ambos roles requerían un trabajo repetitivo y físicamente exigente, y ambos contribuían a la transmisión de conocimientos y técnicas a lo largo de generaciones. En mi proyecto más reciente Thread to Thread, Island to Island—the in-between landscape from here, investigué hilos y prácticas de tejido en distintas islas del archipiélago de Ryukyu. Muchas de estas técnicas son preservadas y heredadas por mujeres, pero los hombres también desempeñan un papel esencial en el cultivo y la recolección de las materias primas. Más que enfatizar la división, me interesa la interdependencia.  

Tu obra explora cómo los cultivos comerciales viajan y transforman economías, ¿cómo se conectan en tu trabajo la migración de las especies vegetales con la migración humana y la pérdida de identidad de las comunidades locales?

He observado que las plantas y las hierbas tienen una profunda importancia para las comunidades migrantes. Ciertas plantas se utilizan con fines medicinales o llevan el sabor del hogar. Ellas tienen memoria y evocan el sentido de pertenencia. Mi uso de las cáscaras  de plátano comenzó durante mi primera residencia artística en Japón, cuando estaba trabajando sola en una situación difícil. Ví plátanos importados de mi ciudad natal en Taiwán, y sentí de repente una mezcla de familiaridad y nostalgia. También me fijé en los plátanos de Filipinas, igual de deliciosos, pero vendidos a un precio mucho más bajo. Este contraste me llevó a investigar los mercados globales y el papel de las empresas internacionales de fruta en la configuración de las economías locales. A través de las plantas, podemos rastrear no solo rutas comerciales sino también geografías emocionales. 

Participas en la feria Hybrid Art Fair de Madrid dentro del foco Taiwan Tide, ¿qué mensaje esperas que el público español (un país con una cultura agrícola tan arraigada) extraiga de tu propuesta artística?, ¿encuentras paralelismos entre el paisaje rural taiwanés y el mediterráneo?

Espero que el público perciba múltiples capas en mi trabajo, no solo el objeto en sí, sino también los sistemas, símbolos y estructuras invisibles que contiene. No estoy segura de las similitudes entre el Taiwán rural y el paisaje mediterráneo, pero creo que las regiones montañosas de Taiwán y España pueden compartir ciertas resonancias. Ambos países tienen hermosas cordilleras y terrenos diversos. En Taiwán, sin embargo, la alta densidad urbana ha empujado la agricultura hacia las zonas montañosas. Me pregunto si aquí existen dinámicas similares. 

Has recibido premios prestigiosos y tu obra ya forma parte de museos… Al trabajar con materiales orgánicos, ¿te preocupa la preservación física de tus piezas, o aceptas que su desaparición es parte de la justicia poética de devolver la materia a la tierra?, ¿y cómo afrontan ese hecho los museos o entidades interesadas en tu obra?

Cuando construyo obras al aire libre, en entornos naturales, disfruto viendo su transformación con el tiempo. Para mí es un proceso hermoso observar cómo los materiales regresan gradualmente a la naturaleza. Sin embargo, a medida que mis obras han empezado a entrar en colecciones de museos, la preservación se ha vuelto necesaria. He comenzado a experimentar con resinas naturales, como la laca, y a tratar las piezas con cuidado antes de encapsularlas. El año pasado vi la primera pieza de plátano que creé en 2013, conservada en la colección del Museo de Bellas Artes de Kaoshiung. Me impresionó profundamente su estado: había muy pocos cambios visibles, e incluso persistía un tenue aroma en el aire. En ese momento comprendí el alcance de la dedicación del museo: la humedad y la temperatura controladas, los procesos de conservación minuciosos que permiten que una materia frágil trascienda el tiempo. 

HYBRID Art Fair celebra su 10º aniversario del 5 al 8 de marzo de 2026 en Madrid (Plaza de Sta. Bárbara, 10, 28004 Madrid. <Metro Alonso Martínez>). Información y entradas en su web: hybridart.es