“La mano de obra femenina es altísima en el campo, en las producciones agrícolas, pero la gerencia la ostentan los hombres. En el Ibex 35 pasa lo mismo. Es parecido el techo de cristal. Hemos hecho una alfombra de añicos de cristal y ahora hay que transitarla. Nos va a doler y nos está doliendo”. Son las palabras de Rosa Arranz, presidenta de ISMUR, asociación de mujeres rurales que nace en 1996 en el seno de la Unión de Campesinos de Segovia. Tras 20 años de proyecto, en el que ha habido momentos buenos y tristes, Rosa confiesa que no se puede desligar de la persona comprometida, de la mujer creyente y de la madre: “Todo eso hace que yo sea Rosa, la presidenta de ISMUR”. Atendió a FemeninoRural un día en el que Europa zozobraba entre atentados y refugiados. Para ella, todos los muertos tienen la misma categoría. Al Gobierno que viene, le pediría “que fuera más valiente frente a Europa”.

Rosa Arranz, presidenta de ISMUR

Rosa Arranz, presidenta de ISMUR

FR.- ¿Qué te parece el momento político que vivimos?

R.A.- Estamos en un momento muy interesante. Hay una lucha feroz del capitalismo. Pero hay también una gran masa de gente que está emergiendo que dice no, que hasta aquí hemos llegado. Es gente luchadora y comprometida. Es fundamental tejer redes entre movimientos vecinales, emigrantes, etc. para poder vivir en condiciones aceptables. Porque se llenan los barrios y se vacía el campo. Ahora el campo está envejecido, despoblado y con pocas aspiraciones para que mejore por parte de los políticos, porque es más fácil de manejar si no hay gente informada.

FR.- Recientemente han asesinado a Berta Cáceres, un referente de la lucha de las mujeres en el medio rural

R.A.- El asesinato a Berta Cáceres me impactó mucho. Responde al apetito feroz y las ansias de amasar, aquí y allí. No entiendo qué felicidad les reporta tener unos miles o millones de euros más. Berta es de aquellas personas que estorban y hay que quitarlas de en medio. Hay que silenciarlas. Pero Berta decía: “Me mataréis a mí, pero a mis palabras, no”. Su vida no ha sido en balde. Que no caiga en saco roto. Me trae a la memoria a Óscar Romero. Los jesuitas me enseñaron la importancia de la labor de difusión de la información para abrir mentes. Porque tenemos que ser los propietarios de nuestras semillas.

FR.- ¿Por qué te parece necesaria una asociación de mujeres rurales?

R.A.- ISMUR estamos en el territorio. Vivimos en nuestros pueblos. Esa visión no la tienen quienes están en los despachos. Porque somos transmisoras de eso que pasa. Si a un programa van 15 personas y en el pueblo hay 20, es un éxito. El factor machismo, la desigualdad, siguen imperantes. No es sólo la violencia de género. También está el lenguaje, ese micromachismo que nos rodea. Es bueno que lo pongamos permanentemente sobre la mesa, para cambiar esas pequeñas estructuras de machismo que inciden en desigualdad. En el medio rural, somos menos y más viejos, y ese machismo tiene un arraigo y unos tabúes que son más difíciles de erradicar que en el entorno urbano. Por eso es importante.

FR.- ¿Cómo ves la situación actual de las mujeres rurales en este territorio?

R.A.- En Segovia, nuestras abuelas se dan cuenta de cómo fue su infancia y su juventud y se dan cuenta de cuánto hemos ganado. Tenemos que saber de dónde partimos. Ellas son más conscientes y eso hay que ponerlo en valor. No nos podemos dejar llevar por la frustración. Ellas han propiciado que las mujeres salieran, estudiaran y tuvieran autonomía. Ahora hay muchos conceptos de igualdad que tienen menos claro. Las madres podemos ver cómo eran nuestras abuelas y lo que no queremos para nuestras hijas. Muchas mujeres de mi edad no van a cobrar una pensión porque no han sido las titulares. Ahora las jóvenes tienen muy claras algunas cosas, sobre todo en el ocio, pero no tan claras otras, como no frenar la desigualdad lo suficiente. Eso sí, las jóvenes son conscientes de que necesitan formación para liderar su vida como proyecto.

El mayor problema que veo es el de la conciliación. Somos conscientes de que necesitamos salir al espacio público, pero no vemos que los compañeros hombres hayan entrado en el mismo porcentaje en el espacio privado: En la familia, en el cuidado de los mayores… Hay un cuestionamiento continuo a las mujeres, en las cuotas, como madres, etc.

A nivel profesional, según los datos de las cooperativas, Glus y Mesenor, la mano de obra femenina es altísima en el campo, en las producciones agrícolas, pero la gerencia la ostentan los hombres. En el Ibex 35 pasa lo mismo. Nos puede parecer que la situación es dramática en el campo, pero es parecido el techo de cristal. Esa barrera la seguimos teniendo. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, habla de la meta 50-50 en 2030, pero la UE dice que no habrá igualdad en Europa hasta 2087. Hemos hecho una alfombra de añicos de cristal y ahora hay que transitarla. Nos va a doler y nos está doliendo.

FR.- ¿Y en otros territorios?

R.A.- A nivel nacional, hay elementos comunes y hay diferencias. Las mujeres de Cataluña nos llevan años luz, porque ellas son titulares de la explotación desde hace tiempo. Ven su lucha como sector. En Asturias, Galicia, son ellas las titulares, porque el marido trabaja en la pesca o en la minería y se han complementado. En cuanto a la titularidad, hay diferencias de unos pueblos a otros: En los años 60, el escribiente del Ayuntamiento no permitía a las mujeres pagar los sellos de la Seguridad Social. Hoy esas mujeres no tienen pensión de jubilación.

FR.- Con 20 años de trayectoria, cuáles son los logros de ISMUR?

R.A.- La vida en 20 años tiene momentos buenos y tristes. Empezamos con un Taller de medioambiente, con dos actividades al año, con un presupuesto exiguo y entonces con mucha ilusión. No teníamos trabajadores, ahora tenemos infraestructura, personal continuo, hemos crecido en proyectos, en presencia en el territorio, en socias, en tipos de socias y su implicación. Son mujeres que siguen vinculadas a su pueblo.

Veinte años después, me quedo con esa presencia y el número de personas beneficiadas y agradecidas, mujeres y hombres. Tenemos distintos programas, con jóvenes, con mayores, con niños, con inmigrantes… como el proyecto De mayor a menor. Dejamos para los nietos algo tan importante como el libro de ‘Mujeres y saberes tradicionales’ o el ‘Cancionero de la memoria’. Todo eso va a desaparecer. Hemos hecho un trabajo de recuperación de memoria histórica muy importante. Porque las tecnologías nos acercan muchas cosas, pero hay otras que no: La Matanza, San Isidro, las Candelas, los Quintos… evocan vidas.

FR.- ¿Cómo ves el impacto de la crisis sobre la situación de las mujeres rurales?

R.A.- En estos años de crisis, hemos retrocedido en general en derechos de la sociedad. Pero como las mujeres partimos desde más atrás, se nos ha hecho retroceder. Se nos ha hecho ocuparnos de cosas que ya estábamos dejando. Nos llevamos la peor parte.

FR.- ¿Qué echas en falta de las políticas que afectan al campo?

R.A.- ISMUR tiene una visión progresista. Primero, una presencia efectiva de las políticas en el medio rural. Que esté más presente en las leyes. La Ley de Desarrollo Sostenible del Medio Rural de 2007 fue una ley muy compleja. Habría que revisar esa ley. Ver sus cosas buenas y conjugarla con los planes de desarrollo rural de las CCAA y las políticas europeas de agricultura y medio ambiente. Lo bueno que tenía esa ley es que trataba el medio rural de manera transversal.

FR.- ¿Cómo te parece que trata Europa a sus pueblos en general y a las mujeres rurales en particular?

R.A.- A Europa yo la juzgo antes y después de los refugiados. Me ha defraudado mucho. Entiendo que Europa ha perdido su sentido en el camino. Está claro que nació como un acuerdo económico, pero en algún momento supo conjugarlo con bienestar. En los años 80 se trabajó lo social. Se tenía una visión más amplia, más solidaria. Hemos retrocedido. No nos merecemos los políticos que tenemos en Europa. De ahí la vergüenza de los refugiados. Parece que los muertos europeos son más importantes que los refugiados. Como si todos los muertos no fueran de la misma categoría. A mí eso me hace sufrir mucho. También en el tema de las mujeres. A pesar de que se favorecen las políticas de igualdad, no se ha llegado todos lo lejos que se debería. Del papel no pasa.

FR.- ¿Qué le pedirías desde ISMUR al nuevo Gobierno?

R.A.- Al Gobierno que viene le pediría que fuera más valiente frente a Europa. Que no aplique políticas vacías de contenido efectivo. Esos políticos están ahí para que nos representen. Merecemos que nos representen.

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