Preámbulo. Reconocemos que la tecnología no es neutra ni inmaterial. La Inteligencia Artificial actual nace de una herencia colonial, patriarcal y extractivista que invisibiliza los cuerpos que la sostienen y agota los territorios que la nutren. Ante la crisis ecosocial, declaramos la necesidad de una Educomunicación que desmonte falsas tecnoutopías y nos devuelva a la Tierra.

Nos reconocemos parte de un movimiento más amplio que ya está sembrando alternativas: aulas que enseñan a mirar más lento, medios que cuestionan narrativas extractivistas, colectivos que experimentan con tecnologías comunitarias y regenerativas. Invitamos a quienes educan, crean, investigan y comunican a sumarse a este horizonte común: orientar la IA hacia una cultura del cuidado, de la suficiencia y de la justicia. Porque aún estamos a tiempo de reimaginar la relación entre máquinas, cuerpos y territorios.

I. Principio de Materialidad y Ecodependencia.

No hay dato sin territorio. Pedimos que se desvele la infraestructura física de la IA. Educar hoy es enseñar que cada consulta en un modelo de lenguaje consume agua y energía, y depende de minerales extraídos en condiciones de explotación.

Acción: Informaciones pedagógicas del consumo hídrico y energético de nuestras herramientas digitales.

II. Principio de Justicia Epistémica y Situada.

Contra el ojo que todo lo ve. Rechazamos la ilusión de una objetividad universal y masculina. Reclamamos una IA que reconozca los conocimientos situados, integrando saberes ancestrales, ecofeministas y locales que han sido históricamente marginados por la tecnociencia occidental.

Acción: Diversificación de los conjuntos de datos (datasets) para incluir lenguas, cosmologías y realidades no hegemónicas.

III. Principio de Tecnopolíticas del Cuidado.

La innovación no debe medirse por su velocidad o potencia de cálculo, sino por su capacidad para reparar tejidos sociales y ecosistemas. Pasamos de una «tecnología del control» a una «tecnología de la reparación».

Acción: Diseñar algoritmos que prioricen la economía del cuidado y la regeneración de la biodiversidad sobre el beneficio algorítmico.

IV. Principio de Soberanía Tecnológica y Despatriarcalización.

Si no es colectiva, no es nuestra. Reivindicamos soberanía popular mediática y tecnológica. Si las TIC utilizan espacio público, bienes públicos, espectros radioeléctrico público, entonces tiene que considerarse un medio supeditado al interés público. Ningún gran poder ha de estar liderado patriarcalmente sin relevo.

V. Principio de Autodefensa Digital e Interseccional.

Cuerpos-Territorios libres de violencia. Denunciamos y combatimos la violencia de género facilitada por la IA (sesgos, acoso, deep fakes). Entendemos que la violencia contra la tierra y la violencia contra los cuerpos de las mujeres son parte del mismo sistema extractivista.

Acción: Programas de alfabetización crítica que enseñen a identificar sesgos de género y lógicas coloniales en los algoritmos cotidianos.

VI. Principio de Límites Biofísicos y Suficiencia.

La IA no es la solución a todo. Reconocemos que la digitalización total no es ecológicamente sostenible. Abogamos por la «suficiencia tecnológica»: usar la IA solo cuando sea estrictamente necesario y útil para la supervivencia colectiva, respetando los ciclos de regeneración del planeta.

Acción: Implementar el «derecho a la desconexión» y la «tecnología lenta» (slow tech) como estrategias de resistencia ecofeminista.

VII. Principio de Responsabilidad Pedagógica y Mediática.

Los/as educadores/as y comunicadores/as somos mediadores/as del mundo. Reconocemos que cada práctica educativa y cada acto comunicativo producen imaginarios que pueden reproducir lógicas extractivistas o, por el contrario, abrir futuros más justos. Nos comprometemos a enseñar y comunicar desde la ética del cuidado, desmantelando discursos tecnosolucionistas y acompañando a nuestras comunidades en una alfabetización digital crítica, inclusiva y ecofeminista.

Acción: Incorporar en las aulas y en los espacios mediáticos prácticas reflexivas sobre IA responsables, que integren análisis de impactos socioambientales, dinámicas participativas y narrativas alternativas que pongan la vida en el centro.

Posicionamiento Colectivo

No aspiramos a una IA que nos sustituya, sino a una IA que nos acompañe sin devorar la vida. Defendemos la Tierra como primer hábitat, primer aula y primer horizonte político. Invitamos a todas las comunidades educativas, comunicativas y tecnológicas a sumarse a este pacto: dejar atrás la ficción de la neutralidad para construir, juntas, un futuro digital digno, justo y enraizado. Porque no queremos más máquinas que aceleren la crisis, sino tecnologías que aprendan a cuidar.

El presente Manifiesto está incluido en el artículo ‘Educomunicación feminista ante las tecnologías disruptivas’, firmado por las profesoras de la Universidad de Valladolid (UVa) Susana de Andrés del Campo, María Cruz Alvarado López y Fátima Martín Gómez de Carvallo. A su vez, está inserto en el libro de actas del VIII Congreso Internacional Alfamed, titulado Redes sociales y ciudadanía. Educación mediática para todos y todas las edades’, que se puede leer al completo en abierto en el siguiente enlace: https://www.grupocomunicar.com/pdf/redes-sociales-y-ciudadania-2026.pdf